A ver, traslademos el ámbito pragmático de Andrés Manuel López Obrador a Tlaxcala. Es verdad, le hace falta alguien como Lorena Cuéllar Cisneros para acarrear votos. Bueno, si el Peje ha sido capaz de colocar en el primer lugar de la lista pluri al Senado a quien fuera su acérrimo crítico, el ex líder nacional panista Germán Martínez, cómo no esperarnos algo semejante –guardando proporciones- en Tlaxcala.

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Qué más queda a Rafael Moreno Valle que cosechar el fértil terreno sembrado una vez que se descubrió la cabeza ante la maravilla que está resultando al PAN ( y al PRD y MC), el joven Ricardo Anaya, el de la cabeza de chayote... el que toca el teclado al lado del perredista Juan Zepeda, para soltar metralla al maltrecho PRI de Peña Nieto.

 

Si se disciplinó a la hora en que el queretano comenzó a ganar de todas, todas, y tiene la fortuna de ser esposo de Martha Éricka Alonso (la alumna que supera a su maestro), hombre pues no le ha quedado más que legitimar la candidatura de aquella, limando asperezas con Eduardo Rivera, el ex alcalde a quien se dedicó a hacer la vida de cuadritos... ¿por el miedo?

 

Lo que nadie puede negar es que el Peje los trae asolados, y antes que Rivera Pérez se convirtiera en clon de la senadora Gabriela Cuevas -de reciente ingreso a Morena- Moreno Valle optó por levantarle el castigo, usando a su propia cónyuge en el papel de secretaria general del PAN poblano, para dejar atrás la persecución.

 

Desde luego que se siente la influencia del ex gobernador poblano en el comportamiento del dirigente nacional panista, Damián Zepeda Vidales, ágil y sonriente a la hora de tender la alfombra roja a la seño Martha Éricka, y de abrirle la puerta a los rancios grupos albiazules que nunca perdieron la esperanza en el ex alcalde Rivera Pérez.

 

Moreno Valle se consuela a sí mismo conservando una de las plazas más impresionantes del país, donde hoy abundan los rascacielos en medio de la tradicional exquisitez poblana, que a veces raya en lo mamón.

 

A diferencia de Chiapas, en Puebla, Andrés Manuel López Obrador no la tiene sencilla.

 

Allá en el feudo de Manuel Velasco Coello, al Peje le garantizaron el triunfo las burradas de la cúpula tricolor, encabezada por Enrique Ochoa, y secundada por Aurelio Nuño y Luis Enrique Miranda.

 

Ah pero en Puebla se va a topar con el autoritarismo y la perversidad del dueño de los activos pipopes, verbigracia Rafita Moreno Valle Rosas.