Hoy, siendo una persona mayor, pude corroborar nuevamente que los Reyes Magos si existen, y eso sucedió, cuando escuché decir al pequeño Bru con gran emoción: “Ayer los Reyes magos vinieron a mi casa, y es que cuando me levanté ya no estaba la carta que les escribí el día anterior ¡se la llevaron! Así que no hay otra explicación ¡los Reyes Magos si existen!

 

Inicia el año 2022 en medio de la incertidumbre que ha dejado la pandemia en todo el mundo, es un tiempo de reflexión, tristeza y melancolía que nos obliga a hacer un balance acerca del camino que hemos transitado durante el año que termina y considerar los cambios que son necesarios para nuestro futuro. Seguramente el 2022 llega con grandes propósitos, donde el principal es conservar la salud.

 

Sólo para reflexionar transcribo un fragmento del libro titulado… “El principito” de Antoine de Saint Exupéry que dice así: Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil dólares". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh!, ha de ser preciosa! “De tal manera, si les decimos: "La prueba de que el principito ha existido está en que era un muchachito encantador, que reía y quería un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe", las personas mayores se encogerán de hombros y nos dirán que somos unos niños.

 

Pero si les decimos: "el planeta de donde venía el principito era el asteroide B 612", quedarán convencidas y no se preocuparán de hacer más preguntas.

 

Después de leer este fragmento le pregunto ¿Cuáles son sus propósitos de año nuevo? Ojalá se hagan realidad… Feliz Año Nuevo.

 

El baúl de los recuerdos nos remonta a aquellos días que esperábamos con ansias la llegada de los Reyes Magos y por principio los papás nos decían: “Pórtense bien, porque los  Reyes Magos los están viendo y si se dan cuenta que no obedecen lo único que les van a traer es carbón”, nos tomaban de la mano y poniendo cara de personas importantes, señalaban hacia el cielo, diciendo con voz de gran conocedor ¡mírenlos! y entonces efectivamente nos enseñaban a los Reyes Magos, representados en el cielo por tres estrellas brillantes, a quien los astrónomos les dan el nombre de: Alnitak, Alnilam y Mintaka que se encuentran formando el Cinturón de la Constelación de Orión.

 

 Ya en estos días los niños de Zacatelco y de todo el mundo cristiano nos preparábamos para recibirlos: procurábamos portarnos bien, no decíamos groserías, hacíamos la tarea y nos encontrábamos con la incertidumbre de qué nos traerían, pues al hacer un análisis, algunos concluíamos que no nos habíamos portado tan bien, otros se mostraban un tanto expectantes cuando se les preguntaba ¿Y cómo te has portado?... Y contestaban “Pues más o menos, la verdad es que no me he portado muy bien”

 

El 5 de enero nos mandaban a acostar temprano, al menos eso era lo que se pretendía, y después de elaborar la carta de Reyes, que contenía una lista interminable de juguetes y colocarla en un zapato nos disponíamos a dormir. Sin embargo, eran tantos los nervios y la preocupación que era imposible conciliar el sueño. Es más, estábamos pendientes de ver como los Reyes Magos dejaban nuestros juguetes, cosa que nunca sucedió porque éramos niños y los niños no pueden ver a los Reyes Magos. Ya nos habían advertido que loa niños no pueden ver a los Reyes Magos y en caso de hacerlo jamás nos volverían a traer juguetes.

 

La tradición cuenta que los Reyes Magos vinieron del lejano Oriente, eran tres astrólogos conocedores del mapa de las estrellas, cuyos nombres son Melchor Gaspar y Baltasar, que se transportaban en un camello, un caballo y un elefante y que iban guiándose por una estrella que los condujo hasta Belén.

 

Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y lo adoraron, ofreciendo oro, incienso y mirra. Antes de llegar a la ciudad de Jerusalén, encontraron al rey Herodes, quien astutamente los conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba el Niño Dios.

 

También es necesario saber el porqué de nuestras tradiciones y el significado de cada uno de los elementos que intervienen en ellas a continuación describiré el significado del oro, incienso y la mirra:

 

Oro, - símbolo del Rey. - El oro traído al pesebre de Belén fue un regalo simbólico. Es como si al depositar a los pies del niño Jesús el cofrecito con monedas de oro, el primer sabio de Oriente hubiese dicho: "Te traigo oro porque reconozco en tí al que ha de tener más poder que todos los reyes de la tierra, al que ha de ser Rey de los Reyes".

 

Incienso, - símbolo de Dios.-El incienso es una resina olorosa que se quema en ceremonias religiosas. "Te traigo incienso porque reconozco en Ti, al que todos han de reconocer como a su Dios verdadero."

 

Mirra, - símbolo del hombre.- Es como si al depositar a los pies del niño Jesús el copón conteniendo mirra, el tercer sabio de Oriente hubiese dicho: "Te traigo mirra porque reconozco en Ti,  al Hijo del Hombre que ha de sufrir y derramar su sangre por salvar a la humanidad".

 

Estimado lector ¿Todavía se acuerda de los juguetes que le trajeron los Reyes Magos?: El Trompo, Los carritos de madera, el balero, las muñecas de trapo, pelotas, la bicicleta. ¡Ah! ¿Pero qué pensaba cuando los Reyes Magos le traían ropa, o algo diferente a lo que había pedido? ¡Era cruel!, verdad…mejor no lo diga. FELIZ DÍA DE REYES.

 

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