Cuatro décadas y media de vida, es decir casi medio siglo de existencia pueden ser mucho tiempo o un corto plazo, dependiendo la óptica, el mirador con el que se quiera ver, la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

 

Casi el mismo número de programas o licenciaturas  (42) y también casi ese mismo número de posgrados entre maestrías y doctorados es muestra y comprobación del desarrollo mencionado, en la formación de universitarios desde lo local, en áreas humanísticas, de las ciencias sociales dentro de las ciencias exactas, las tecnologías con miles de egresados que han aportado sus conocimientos, experiencias, habilidades y otras cualidades que hacen de esta madura – joven universidad un ejemplo notable de universidad pública en la región y en el país; lo público en este caso no está confrontado con lo cualitativo y lo cuantitativo.

 

Un concepto y otro se complementan, en el caso de la UATx a más de las tres aportaciones básicas y clásicas (docencia, investigaciones, y cultura a través de la difusión de tareas) la autorrealización que, llevada a un concepto superior, es decir la aportación a la sociedad que cada universitario debe hacer como contribución a la sociedad desde el trabajo individual a lo social es una distinción con otras instituciones públicas y privadas del nivel superior dentro y fuera del país. En un mundo complejo como el de hoy seguir una ruta ascendente desde esos cuatro ejes rectores es el reto principal de quienes la dirijan.

 

En los últimos tres lustros es innegable el reconocimiento y acreditación de sus programas en licenciaturas y posgrados, con su calidad de por medio. La pregunta obligada es ¿será que falta una elección abierta indirecta (democracia real) entre todos los integrantes de la comunidad universitaria y no solo de un grupo reducido de notables? ¿Será también necesaria la rectoría de una mujer universitaria Tlaxcalteca paras profundizar en esta ruta superior a la que está obligada la UATx? con los riesgos que significa la primera pregunta y la igualdad de oportunidades para la mujer que hoy tanto le reclama, ambas interrogantes es necesario responderlas.

 

El máximo galardón universitario que una institución universitaria entrega periódicamente es el Doctorado Honoris Causa: con tres ejemplos, en retroceso se queda este editorial como testimonio de más de una docena entregados en 45 años: Julia Carabias (Ambientalista); Juan Bañuelos Chanona (Poeta, Escritor y mediador para la paz Zapatista); Héctor Israel Ortiz Ortiz (Abogado, Rector dos veces de la UATx y ex Gobernador).     

 

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