La SEDENA, ha mermado la información relacionada con el Caso Ayotzinapa, y las sospechas en torno a su posible involucramiento clave en los hechos del 26 de septiembre del 2014, se robustecen día con día.

 

La poca transparencia con la que se ha conducido el ejército mexicano en relación con el caso, llamó la atención nuevamente el grado de concentración de poder militar que se vive en el país desde hace tiempo y es que de acuerdo con expertos en seguridad nacional México lleva al menos tres sexenios transitando de la militarización al militarismo de sexenio en sexenio.

 

México es de acuerdo con Ernesto López, investigador de seguridad ciudadana de la Universidad Iberoamericana un espacio donde se puede observar que sucede cuando se retiran los límites impuestos por la ley suprema, y los derechos humanos, desde el año 2006 en México se pueden identificar cinco tendencias que dan forma a la militarización que se vive en nuestro país y que actualmente señalan los académicos.

 

La primera tendencia Militarización Directa:  el despliegue de militares con tareas internas el proceso inició en el año 2006 cuando el Presidente Felipe Calderón, ordenó a las fuerzas armadas combatir las bandas del Narcotráfico que ponían en jaque la estabilidad en varias regiones del País, esto sin especificar la duración y su alcance geográfico ni la autonomía del personal militar de 32 mil soldados desplegados en tareas de seguridad entre 2000 y 2006 Calderón los aumentó a 48 mil 500, durante la administración de Peña Nieto esta cifra creció a 53 mil soldados desplegados así como 16 mil 700 marinos, pero el actual gobierno de López Obrador ha rebasado todos los límites previos pues en agosto de 2021 se reportaron 98 mil 500 soldados desplegados 27 mil 400 marinos y 90 mil efectivos de la guardia nacional integrada en un 75 por ciento por personal militar.

 

La segunda tendencia Militarización Indirecta:  ocurre cuando las instituciones civiles adquieren características y lógicas propias de las instituciones militares un ejemplo es la sustitución de mandos policiales y civiles por mandos militares o ex militares o también el creciente papel que juegan las fuerzas armadas en el entrenamiento de fuerzas policiales federales, estatales y municipales, así como la dotación de armamento de características militares por parte de la SEDENA a cuerpos de policías locales.

La tercera tendencia Cambios Estructurales en las Fuerzas Armadas: el fortalecimiento de la policía militar entre 2000 y 2012 no rebasaba los 6 mil 200 efectivos pero que a finales de 2018 alcanzó 36 mil es quizá el ejemplo más claro que los académicos lo denominan el proceso de politización de las fuerzas armadas tuvo cambio radical en la auto percepción de las instituciones castrenses como actores capacitados y legítimos para intervenir en la seguridad pública.

 

La cuarta tendencia Influencia política y reformas legales: son los actos de influencia política en las reformas legales que van a la par de las fuerzas armadas o en otras palabras el “cabildeo militar”, este cabildeo inicio con el General F. Galván desde tiempos de Felipe Calderón pero se consolidó con el General Cienfuegos en el sexenio de Peña Nieto en el cual se intentó pasar la llamada ley de seguridad interior que formaliza el rol de los militares en tareas de seguridad pública pero que al final fue declarada inconstitucional por la suprema corte, la ley de la guardia nacional aprobada en 2019 por el congreso de mayoría morenista es a grandes rasgos una reedición de la fallida ley de seguridad interior de Peña nieto.

 

La quinta tendencia Gobierno Militarista: es decir aquel que celebra las cualidades superiores de las instituciones castrenses y las coloca por encima de las instituciones civiles en este sentido el discurso adoptado por el presidente en turno tras tomar posesión cuenta de ello, para los investigadores de la Universidad los datos oficiales muestran que el despliegue histórico de los militares en México no ha cumplido su prometido sino todo lo contrario, hoy como lo han señalado altos funcionarios de la casa blanca entre el 30 y 35 % del territorio nacional se encuentra bajo el dominio de facto del crimen organizado y la militarización en lugar de actuar como un dique que permita la reconstrucción de las capacidades policiales más bien ha contribuido a su descomposición entonces si la militarización ha fracasado porque mantenerla.

 

De acuerdo con los expertos el despliegue de fuerzas militares es una acción simbólica y performativa de un estado que quiere mostrar que no se encuentra rebasado en sus capacidades y que toma acciones certeras, esto aplica a Felipe Calderón, Peña Nieto y a López Obrador, pero para el inquilino de palacio nacional actual quien seguramente tiene otros datos la evidencia de militarización es meramente un ataque político a su gobierno podría argumentar el presidente de México.          

       

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