A seis días del seis de junio de este 2021, en Tlaxcala, como en otras catorce entidades federativas del país, la expectativa de cómo van a votar los ciudadanos es la principal preocupación de los partidos y los candidatos que tienen posibilidad de triunfo.

 

En Tlaxcala son sólo dos las candidatas que compitieron en esas circunstancias.  La que va bajo la bandera de morena y la que lo hace con la del PRIAN.  Desde luego, de manera más pulcra, tendríamos que hablar de las coaliciones constituidas formalmente, pero preferimos hacerlo a partir de las marcas o los partidos con que la ciudadanía de a pie las identifica.

 

El resto de las candidatas y el único candidato, no tienen y no han tenido posibilidad ni probabilidad de triunfar.  No le hacemos al adivino. Hacemos análisis de actores y un poco prospectivo.

 

En este último sentido, entonces identificamos que el primer escenario para el próximo domingo es que morena, más que Lorena, obtendría la mayoría de la votación válida que arrojarían las urnas ese día.

 

Así lo percibimos en las calles y en las redes sociales en internet. El discurso y la práctica del presidente López Obrador es el principal motivo de esos eventuales resultados.  Está claro que una enorme mayoría, más del sesenta por ciento dicen las encuestas, está de acuerdo con la forma en que gobierna a nuestro país y señalan los programas de bienestar, como el apoyo a los adultos mayores, como aciertos de la llamada cuarta transformación.  Pese a que los problemas que más aquejan a los tlaxcaltecas y a los mexicanos como la inseguridad y delincuencia, parecen no ceder.

 

Percepción que al tratar de cuestionarla con la medición de la realidad social que son las encuestas preelectorales, se refuerza, frente al segundo escenario posible y algo lejano que sería el triunfo de Anabel Ávalos.

 

Por marcar una amplia ventaja de morena con su adversario más cercano, las encuestas de Mitofsky han llamado la atención en demasía, tanto para los que, pese a que se les advierte que no son pronósticos, las usan para cantar victoria antes de tiempo; como para aquellos que las descalifican diciendo que son compradas.

 

Por lo que nosotros queremos profundizar un poco en la más reciente encuesta sobre la elección de gobernador en Tlaxcala presentada la semana pasada, con detalles en los que casi nadie pone atención.

 

Primero, es una encuesta realizada en las viviendas, de 102 secciones electorales, a 1200 ciudadanos mayores de 18 años con credencial para votar vigente en la entidad.  Esos son los parámetros que le permiten a un ejercicio científico serio asegurar que representa una muestra válida o aceptable del universo a consultar.

 

Pero de esto hay que señalar con particular énfasis que se aplicó el cuestionario respectivo del 18 al 22 de mayo.  Lo que nos hace recordar el símil de que las encuestas son como una fotografía de lo que están pensando los encuestados en ese breve periodo.  Situación que puede cambiar porque las sociedades no son estáticas, son dinámicas.  Un evento circunstancial puede cambiar casi de la noche a la mañana las percepciones ciudadanas respecto a los candidatos y los partidos.

 

Y eso es precisamente lo que le permite al analista, si ínfulas de adivino, de señalar el eventual triunfo de alguno de ellos.

 

Así, los 20.6 puntos porcentuales de diferencia en las preferencias electorales que Lorena Cuellar Cisneros le lleva a Anabel Ávalos Zempoalteca, sin que nosotros identifiquemos algún evento hasta ahora que nos diga que la postura de los ciudadanos habría cambiado, nos indican que de esa manera, es lo más probable, que voten los ciudadanos el 6 de junio.

 

Pero, y esto lo digo con pesar, algunos analistas amigos me dicen que ven una contienda cerrada y que eso implica la posible derrota de morena.  El pesar es porque aseguran que, con un margen menor, de unos cinco puntos porcentuales dicen, la maquinaria del fraude electoral revertiría lo que parece inminente.

 

Y nosotros no desdeñamos esa mirada, pero con los propios datos de la encuesta de Mitofsky, consideramos que ello no ocurriría.  Primero porque platicando con la gente e interactuando en redes sociales, consideramos que esa ventaja puede ser mayor.  Primero porque un 7% aún está indeciso, dice la encuesta que analizamos, además de que un 70.5% dice estar muy/algo interesado en estas elecciones.  Hay evidencias de que, a una mayor participación electoral, es menor la incidencia de las practicas fraudulentas, además de que las reformas legales en la materia comienzan a inhibir a los mapaches.

 

Ya estaremos aquí dentro de ocho días analizando lo ocurrido en la jornada electoral y lo que significan para nuestro futuro inmediato los resultados de la misma.