A menos de dos semanas estamos de nuestra cita con las urnas en este 2021.  Pasada parece la etapa más terrible de la pandemia por el virus SARS-Cov-2.

 

Y la contienda es dura entre el oficialismo representado ahora por morena y sus aliados contra la oposición de los otrora partidos mayoritarios, PRI, PAN, e incluso el PRD, insólitamente agrupados en una coalición electoral.

 

Dicho de una manera más llana y más real, tenemos al presidente AMLO contra el PRIAN.  Es decir, de los intereses de una mayoría de los mexicanos, fundamentalmente pobres, contra los de los ricos del país y la plutocracia partidista del llamado periodo neoliberal.

 

La llamada Cuarta Transformación contra los privilegiados de por lo menos las últimas tres décadas.

 

Están en disputa, quizá en orden de importancia, la mayoría en la cámara de diputados, quince gubernaturas de igual número de entidades federativas, legislaturas locales, y autoridades municipales.

 

Y está en juego el control político, o sea público, de aspectos importantes de nuestra vida colectiva, por lo menos para los próximos tres y seis años.

 

El primero de ellos, y que motiva la pregunta con que titulamos la presente reflexión, es sobre cómo quedará integrada la correlación de fuerzas partidistas en la LXV legislatura de la cámara de diputados federal.  Ya que, resultado de las elecciones del 2018, en la actual, morena ha tenido la mayoría necesaria para impulsar las reformas legales que ha planteado el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.  Y sobre todo aprobar el presupuesto para apoyar los programas de su política de bienestar.  De manera destacada el apoyo a los adultos mayores, la beca Benito Juárez a los estudiantes de bachillerato y el programa de “Jóvenes construyendo el futuro”.  Además de destinar recursos a las principales obras de infraestructura del sexenio, ya en marcha; el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas, entre otras.

 

Desde luego la oposición quiere arrebatar dicha mayoría, para si no dar marcha atrás a aquello, si por lo menos obstaculizarlo lo más posible.  Es evidente que las fuerzas de la derecha mexicana, torpemente mezquina, tiene ese objetivo en la mira y para ello viene señalando que no necesitamos nada de aquello y que el país está al borde del desastre.

 

Lo malo para ellos y lo bueno para morena es que una gran mayoría de la gente de a pie no les cree siquiera un poquito.  Es relativamente lógico si, por ejemplo, están viendo, que a los abuelos de su casa se les está apoyando económicamente como nunca antes ocurría.

 

Por eso es que en sus campañas electorales los candidatos, militantes y simpatizantes del partido de López Obrador están llamando a un “voto masivo” por morena.  Es decir, convocando a las masas de electores a no quedarse en sus casas el 6 de junio, porque el prian quiere regresar a robar lo que, ya se dieron cuenta, antes robaba.

 

Y el clamor ha crecido pese a que muchos de sus candidatos no son precisamente lo que quisieran.  En Tlaxcala, por ejemplo, el candidato del distrito 01 con cabecera en Apizaco es un ex panista, en el 02, con cabecera en la capital, va la hija del dirigente local del PT y en el 03 con cabecera en Zacatelco, un ex priista que recién se unió al movimiento en 2018.

 

Nosotros, con sentido crítico nos hemos unido a ese clamor y no falta quien, a través de la interacción en el Feis, se asombre y nos cuestione.  Creen que nos contradecimos, pero hemos señalado, con toda la claridad posible que morena puede traicionarnos, pero nosotros no podemos traicionar al Peje.  Le daremos, lo reflexionamos con hielo en la sangre, la mayoría de diputados que lleguen bajo las siglas de su partido, aún con el riesgo que ya estando ahí traicionen.

 

Considero y eso es lo que concluyo en el análisis, que pocos lo harán, y quizá al final de su ejercicio.  Como ocurre con el llamado Pepeluche o la diputada suplente del 03, quienes se han cambiado de bando, de hecho, cada uno regresando a su respectivo redil partidista.

 

Políticamente saben, los hoy candidatos, que valen más siendo leales al presidente.  Y me parece que ninguno tiene el perfil político, ya no digamos intelectual, como para destacarse, ni en la tarea legislativa, o en el debate parlamentario.  Es decir, serán casi sólo votos a favor de la 4T, y creo que no necesitamos, por ahora más de ellos.

 

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