La personalidad irreverente del diputado Gerardo Fernández Noroña es tan molesta como  semi desconocido su polémico pero valioso perfil político.  La primera, fundada en lo segundo, lo ha convertido en un importante referente para muchos ciudadanos, sobre todo jóvenes.

 

Jóvenes cansados de los políticos acartonados, con apariencia de pulcros y decentes, pero cuyas acciones públicas son realmente groseras y contrarias al interés de las mayorías.

 

He seguido en las últimas semanas, sobre todo a raíz de su frustrado intento de presidir la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados Federal, sus charlas vespertinas en las que identifico a un político de profesión maduro, sincero y honesto.  Realmente no me desagrada la idea de que se convierta en “el relevo del compañero presidente López Obrador, en 2024”, como él mismo ha dicho que aspira a ser.

 

Noroña, como popularmente se le conoce, es toda una celebridad en las llamadas redes sociales, principalmente por la enorme difusión de sus intervenciones en la tribuna de la cámara de diputados federal, durante ya varias legislaturas.  Son realmente memorables sus alocuciones en las que, como coloquialmente se dice, “sin pelos en la lengua”, le ha dado verdaderas tundas a funcionarios de los gobiernos federales prianistas.

 

De un goce tremendo resultan las imágenes en las que los encumbrados corruptos del gobierno de Calderón y Peña, se ven apocados ante la contundencia verbal de Noroña.  Que, principalmente fundada en una gran capacidad de lector de libros, le da coherencia a su ánimo de orador combativo.

 

Es necesario reconocer su valentía de enfrentar, literalmente, a ahora develados criminales políticos como el ex Secretario de Seguridad Pública, procesado actualmente en Estados Unidos de Norteamérica por vínculos con el narcotráfico, Genaro García Luna.  Proféticas resultaron entonces sus acusaciones de corrupción, las que, le espetaba en su cara, un día lo pondrían tras las rejas.

 

Este lunes 25 de enero de 2021, el diputado Gerardo Fernández Noroña ha tenido una jornada que puede ser dique de partida hacia sus futuras aspiraciones, demostrando que desde la cámara de diputados también se pueden hacer cosas para consolidar nuestro tortuoso proceso democrático.

 

En la pequeña marea provocada por un linchamiento mediático, ha citado a conferencia en San Lázaro y muchos pensamos que lo haría para defenderse de la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de “violencia de género”.

 

Pues no, presentó ante los periodistas, su demanda de juicio político contra Lorenzo Cordova Vianello y Ciro Murayama, consejero presidente y consejero del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE).  Personajes que se han destacado por sus actitudes imparciales al frente de lo que sería un buen árbitro electoral.

 

Cuestiona en principio, el diputado, con autocrítica el papel de los Consejeros pro prianistas, dice nombrados por legislaturas anteriores, y otros igual pro prianistas,  nombrados por la mayoría legislativa de los partidos que llevaron a López Obrador a la presidencia de la república.  Dice y dice bien, que no se trata de poner consejeros proclives a morena o el PT, sino a personas honestas que en primer lugar no permitan o se presten a violar el artículo 127 constitucional aceptando un salario mayor al del jefe del ejecutivo.

 

Lo mismo pasa en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (inai), criticado por el propio López Obrador.  Hay siete comisionados en su pleno, todos ellos inclinados al prianismo (sin que esto sea necesariamente una anomalía), tres de ellos nombrados ya por la mayoría de la coalición gobernante.  ¿Qué autoridad tendría, porque es evidente que desconoce lo concerniente al tema concreto, el presidente López Obrador, si sus compañeros senadores han avalado el nombramiento de integrantes de lo que yo llamo la “cofradía de expertos en el tema” en tan importantes cargos?

 

Considero que si la iniciativa del diputado prospera y eventualmente los susodichos consejeros fueran destituidos, se sentaría un precedente importante respecto a cómo los órganos constitucionalmente autónomos pueden depurarse para bien del pueblo.

 

También el diputado Noroña presentó ayer una “disculpa pública” a la diputada Adriana Dávila quien lo acuso de violencia de genero.  Verdadera bofetada con guante blanco a la hipocresía, me parece, que resulta ello.

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