Finalmente, luego de muchas especulaciones, más que de análisis políticos serios, Mario Delgado, presidente del Comité Ejecutivo Nacional de morena ha anunciado que Lorena Cuellar Cisneros será la “coordinadora estatal para la #DefensaDeLa4T en #Tlaxcala.”

 

Entrecomillo la cita, con hashtags incluidos, que tomo de uno de los tres tuits que durante la tarde de ayer realizó el susodicho en Twitter sobre el caso.

 

Ese cargo, por cierto inexistente en el Estatuto de morena, es el eufemismo que se utiliza para perfilarla como próxima candidata a la gubernatura de la entidad.  Cosa que no tendría que sorprendernos, era evidente que los acuerdos con López Obrador para sumarse en 2018, contemplaban esta eventualidad.  Lo dije desde hace más de un año, en un programa de análisis con mi amigo Edgar García Gallegos, donde señalé también que la única que podría realmente disputarle ese espacio era la senadora Ana Lilia Rivera Rivera.

 

Entonces esto era perceptible por el hecho de que aquella había sido designada como Delegada de Programas Federales (superdelegada le llaman los perezosos de mente).  De esa manera se le posicionaba para mantenerse en el ánimo de la ciudadanía, lo que representaba una hoja de doble filo.  Por un lado un trabajo laborioso y cuidadoso le permitiría consolidar tal posicionamiento con un ánimo favorable a su persona; pero por el otro una sobre exposición y descuido en la administración actuaría en su contra.

 

Considero que esto último fue lo que ocurrió y entonces los elementos para una campaña negativa próxima son abundantes y seguro que su oponente más fuerte, la priista Anabel Ávalos y su equipo de ingeniería electoral, utilizarán para mermar las altas preferencias preelectorales de morena y Lorena.

 

Por eso titulo esta reflexión como lo hago, ya que contrario a lo que afirma Delgado en otro tuit, Lorena Cuellar no “tiene una larga trayectoria en la izquierda…”  y muchos pondrán en duda que en efecto, como también afirma, “ha trabajado por su estado y por llevar los programas de bienestar a la gente.”  De hecho detalles como el de que su Fundación de apoyos, se ubicara físicamente a escasos metros de las oficinas de sus oficinas públicas, daba la impresión, digo yo, de una sobre exposición innecesaria.

 

No sé si el presidente de morena, e incluso el presidente de la república, tengan idea de que esto puede ser un flanco importante de ataques que seguirá recibiendo, pero un tercer tuit me parece sintomático de que sí.  Escribe, en ese microblogin, Delgado que: “En #Tlaxcala, la transformación inicia desde hoy.  Si #Morena va unido, nadie nos va a derrotar.”  ¿Por qué dice eso, será que percibe que dentro de su partido en la entidad muchos morenistas, sobre todo los que vienen desde su fundación, no aceptaran a la ungida como su eventual candidata?

 

Quizá sí, pero considero que no estaría leyendo la complejidad del caso.  Desde luego que habrá quienes no votaran por morena porque Lorena será la candidata. Cosa que sí harían si en su lugar fuera Ana Lilia Rivera.  Se apostará por la negociación de espacios en el resto de candidaturas a diputados federales, locales y miembros de los sesenta ayuntamientos. Pero esto no garantiza para nada la mítica “unidad”.

 

Sin embargo, optando entre inconvenientes u ofertas similares, pienso que los tlaxcaltecas se inclinarán por el mal menor.  Será preferible, muy probablemente pensarán, que gane morena aunque su candidata no garantice nada respecto a que vaya a ser un gobierno honesto.  De hecho, lo que más se escucha en el rechazo a Lorena Cuellar, es que no cumple acuerdos.

 

No vislumbro que gane el discurso de que AMLO lo está haciendo mal y por lo tanto hay que dejarle el gobierno de Tlaxcala al Prian.  Aunque también hay que alertar que ya en el plano individual, Anabel Ávalos, es una política más avispada, que en una eventual confrontación cara a cara con Lorena (un debate, por ejemplo) saldría mejor librada.

 

Aun con ello, me parece que incluso en un escenario de merma en la intención de votos para morena, el partido del presidente y sus aliados, principalmente el PT, aunque quizá también el PVEM, ganaría la gubernatura el 6 de junio de 2021 y con ello Lorena Cuellar se convertiría en la segunda gobernadora de la historia.

 

Un gobierno, en el papel, morenista (como en 1998 en el papel fue del PRD) que más bien será lorenista, es decir que se llevará a cabo conforme a su formación priista, es decir genéticamente inclinado a la corrupción.

 

Ojalá y no sea así.  Ojalá me equivoque.  Nada me daría más gusto. Pero no soy optimista.

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