Se dice que cada gobernante cuando va de salida deja toda la mesa puesta, en el caso que nos ocupa, tanto el gobierno saliente como entrante estuvieron diseñando y preparando la famosa entrega recepción, incluido el Decreto de Egresos 2022; sin embargo este no es nada congruente con las necesidades más elementales del estado de Tlaxcala, pues las y los diputados lo aprobaron el pasado 24 de diciembre de 2021 sin un análisis de por medio, sin tomar en cuenta las grandes necesidades de los habitantes de Tlaxcala, sin consenso y por consigna; al pueblo que es al que representan ni lo oyen ni lo ven, simplemente es ignorado.  

 

Por décadas el sistema político mexicano vive una tradición en contra de los intereses legítimos de las y los tlaxcaltecas, nunca consultan con el pueblo de Tlaxcala asuntos de interés nacional y local, también se dice que con los recursos públicos de cada entidad federativa el gobierno estatal y municipal debería solventar sus necesidades más apremiantes y lo que les envía la federación es adicional a sus gastos ordinarios, el gobierno saliente y entrante tuvieron muchos meses para diseñar y elaborar un Decreto de Egresos que cumpliera con lo más elemental y con las necesidades más prioritarias del pueblo tlaxcalteca, sin embargo cada año nada más se le cambia el año fiscal pero el contenido sigue siendo el mismo durante todo el sexenio, uno de los temas más apremiantes y básicos que se deberían considerar por parte de gobernantes y gobernados, son el impulso de proyectos productivos de impacto integral como lo son las aves de traspatio, los huertos y hortalizas familiares, invernaderos, habilitar los Jagüeyes y presas para la siembra de peses, aumentar los apoyos al campo logrando una producción óptima para el autoconsumo y para la comercialización, así como destinar recursos para evitar las contaminaciones del subsuelo y de los mantos acuíferos, y un problema que por décadas hemos sufrido los mexicanos y los tlaxcaltecas sobre el consumo de agua potable fuertemente contaminada de metales, que ningún gobierno ha querido y podido resolver, y siempre se opta por la obtención de pastillitas, hospitales sin el equipo necesario y sin personal altamente calificado, con el único objetivo de salir en fotografías y videos que en nada resuelven la problemática de un país o de un estado.

 

En Tlaxcala se carece de un sistema anticorrupción autónomo y con patrimonio propio que no sea nombrado por el gobierno, y que sea integrado por personas de alta solvencia moral, de convicción de servicio y de intachable conducta, pero este proyecto jamás será impulsado por ningún gobierno y tendríamos que ser las y los ciudadanos quienes lo impulsemos, y la tarea del gobierno únicamente será el de dotarlo de recursos públicos y nada más, se dice que en el congreso del estado existe un organismo autodenominado Comité Anticorrupción, pero eso y nada, y la carabina de Ambrosio, porque son personas que designa el gobernador en turno o los diputados(as) locales.

 

También se dice que existe un organismo autodenominado CONAMED pero en décadas que según funciona nunca ha dado ningún resultado pues tanto en hospitales y clínicas públicas como privadas existe un cúmulo de anomalías y negligencias médicas, las personas siguen muriendo por enfermedades curables y si el gobierno del estado o el municipal tienen alguna duda que con recursos públicos se den una vueltas al Hospital Regional de Tzompantepec, donde cada ocho días mueren decenas de personas con enfermedades curables, pues se dice que es un hospital de primer nivel pero tampoco tiene sala de espera para los familiares de los pacientes quienes tienen que esperar semanas y hasta meses completos a las afueras del hospital y a la intemperie, donde dolorosamente les entregan a sus muertos y los familiares son los nuevos huéspedes del hospital por soportar las inclemencias del tiempo, sin comida y sin agua para beber, o sea que las y los mexicanos no tenemos garantizada la salud, la libertad, ni la vida, mientras cada año corren ríos de dineros públicos ante los tres niveles de gobierno federal, estatal y municipal.

 

 

 

  1. Isidro Sánchez Piedra, Defensor de Derechos Humanos