A tres años de que haya elecciones para renovar la presidencia de la república, el senado de la república, la cámara de diputados, los congresos estatales, las presidencias municipales, los concejos municipales y las presidencias de comunidad, eventos tan importantes a nivel mundial, ya muchos y muchas están realizando actividades de precampaña a través de la constante difusión de sus actividades como servidores públicos y hasta con la difusión de críticas en contra de sus adversarios políticos con tal de hacerse notar.

 

Ante esta situación ilegal es de urgente necesidad la intervención oportuna y la sanción respectiva del Instituto Nacional Electoral (INE), de la Fiscalía General de la República y del Tribunal Electoral de la Federación,  pues con esta práctica se lesiona gravemente la administración pública nacional, estatal y municipal, y las leyes electorales; así mismo urge frenar el dispendio de recursos públicos utilizados para publicitar su imagen y sus actividades de precampaña anticipada. Sería sano y de justicia que los servidores públicos que desean participar como candidatos(as) en el año 2024 de inmediato se separen de sus cargos y esperen los tiempos oficiales para precampañas y campañas, porque si antes de la pandemia trabajaban dos o tres horas, actualmente ni una hora, perjudicando con estos actos a la población en general, no tienen tiempo de atender la problemática social pero si las actividades de precampaña anticipada, pues nunca se les encuentran en sus oficinas en días y horas hábiles, pues su tiempo lo destinan a espacios de prensa, radio, televisión y redes sociales.

 

Los institutos políticos nacionales y locales deberían atender este tipo de actividades pues son estos los encargados de capacitar, vigilar, seleccionar y elegir precandidatos y candidatos en los tiempos oficiales que marca las leyes electorales, sin embargo no lo hacen y prefieren esperar que otros entes decidan sobre sus facultades o en último de los casos coaligarse todos los partidos y así simplificar los procesos internos y ahorrarse una buena lana de recursos públicos, en conclusión más y mejor simulación, provocando que el sistema de partidos políticos vaya en decadencia y aumentando el índice de abstencionismo de las y los electores, a falta de una real y sana competencia, y además la falta de un proyecto ciudadano innovador que represente a todos y cada uno de los sectores de este país empobrecido. Las elecciones de estado deben desaparecer, porque estas prácticas también fomentan la corrupción y la desigualdad en la competencia electoral, provocando que los que ostentan el poder político y económico sean los que elijan a sus sucesores, las y los candidatos que en su momento compiten y  no cuentan con poder político  y económico tienen muy pocas posibilidades de triunfar en la elección, y no se diga por la vía independiente que no significa una alternativa seria, viable y eficaz, pues solo es una pieza decorativa en la ley electoral.

 

Los partidos políticos nacionales y locales deberían ya estar trabajando en la capacitación y formación de cuadros, además de hacer crecer sus bases con trabajo, seriedad y honestidad, y abandonar el vedetismo político que a nada conduce y a nadie convence; las y los electores necesitamos una real alternativa, un proyecto de nación incluyente, plural y que fomente un sistema económicamente fortalecido, actuante permanentemente.

 

Ustedes recordarán amables lectores que en cada elección varios partidos políticos nacionales y estatales han perdido su registro por no cumplir con el mandato de nuestras leyes y por no representar un verdadero proyecto de nación que garantice el desarrollo integral de cada una de las familias mexicanas.

 

 

C. Isidro Sánchez Piedra,

 

Defensor de Derechos Humanos