El pasado seis de junio las y los electores del estado de Tlaxcala, acudimos a hacer valer nuestro derecho a elegir mediante el VOTO a quienes deben ser nuestros representantes en la Cámara de Diputados, en el Congreso del Estado de Tlaxcala, en las Presidencias Municipales, en las Presidencias de Comunidad, y en Palacio de Gobierno; sin embargo el proceso electoral estuvo rodeado de incertidumbre y de vicios internos en las instancias electorales, así como de injerencia de entes externos, que bien pudieron manosear la decisión de las y los electores: El INE y el ITE no fueron capaces de ofrecer garantías y seguridad para el personal que apoyo en las actividades del proceso electoral, tan es así que hubo decesos de personas que laboraron en estas instituciones electorales, así mismo por falta de certidumbre las y los ciudadanos no acudieron con interesa a las distintas convocatorias del INE e ITE respecto al personal que necesitaban, fueron dos y hasta tres veces que publicaron sus convocatorias y muy poca participación, los capacitadores electorales se sumaron muy a destiempo, quince días antes de llevarse a cabo la elección, y no se diga de los auxiliares electorales en el caso del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, que se sumaron de hecho en el mismo día que se llevó acabo la elección   cuando ya la jornada electoral había comenzado, el desinterés de la ciudadanía por participar en estos dos árbitros electorales se debe a la no confianza, pues la mayoría de electores nos hemos percatado de que nuestra decisión  manifestada en las urnas siempre sufre modificaciones, como lo tratan de hacer en esta ocasión, respecto a la gubernatura.

 

A los tlaxcaltecas se nos manifestó desde hace 4 años y cinco meses que el resultado de la elección del 6 de Junio del año 2021 ya estaba lista, que existían un gran pacto y/o acuerdo de las cúpulas del poder central en contubernio con el gobierno en turno, pero obviamente las y los tlaxcaltecas no quisimos creer esa suposición o maquiavélica posición, porque confiamos en que la decisión de nuestra voluntad manifestada en las urnas se tendría que respetar y que no era lógico pensar que se impondría una negociación ante la voluntad popular; pero al parecer las y los electores se nos pretende utilizar tan solo para legitimar esa maquiavélica imposición, dándole el poder a quien no ganó la elección en las urnas.     

 

Nos queda claro, que sufrimos las y los mexicanos un fenómeno autoritario desde el 2018, que como resultado ha generado un gobierno monárquico en nuestro país, con el argumento de que lo eligieron 30 millones de votantes, la pregunta obligada: ¿De dónde salieron tantos votos? Y ¿Por qué? Sencillamente por la voracidad y ambición de poder de una persona, después se vino tejiendo un tenebroso plan de quienes ocuparían la gubernatura del estado, Diputaciones Federales, Diputados Locales y Presidentes Municipales, es una tragedia nacional que dos o tres personas se hayan preparado para actuar como si fueran la delincuencia organizada desde el poder y atenten contra todo un país; incluso se dice que en años pasados en reuniones furtivas y en otro país se reunieron los que se creen iluminados(as) y determinaron quién sería el gobernador o gobernadora en Tlaxcala, si esto fuera cierto, desde entonces, se estaría cometiendo un delito de lesa humanidad, pues NO debe imponerse una negociación a la voluntad popular; hace algunos meses un puñado de hombres y mujeres en todo el estado de Tlaxcala decidimos apoyar un proyecto encabezado por la Lic. Anabell Ávalos Zempoalteca, un gran proyecto que garantiza paz, progreso y desarrollo, sin embargo delincuentes incrustados en las esferas del poder central metieron sus maquiavélicas manos para tratar de torcer los designios de todo un país, el nacimiento mal  intencionado de muchos institutos políticos con la intención de maquillar y diseñar la falsa imagen de un sistema democrático en nuestro país, fue clave, con la intención de perpetuarse en el poder público como en los países monárquicos o más dictatoriales en el mundo. En el pasado nos lamentamos profundamente de las acciones de algunos gobernantes emanados del PRI y del PAN, pero a partir del 2018 sufrimos las y los mexicanos un despiadado asalto al poder que no garantiza el progreso y desarrollo de la población, pues se combate la corrupción de los que gobernaron en el pasado, pero se genera la corrupción de los que actualmente están incrustados en el poder público desde Palacio Nacional, permitiendo la llegada de personas que con sus grandes omisiones y servilismo se convierten en nefastas figuras decorativas investidos de secretarios(as) de estado, al servicio del Presidente de la República. Decía un gran personaje en paz descanse, Edmundo Gurza Villareal,  emanado del PAN en el estado de Coahuila en los años 60s “Todo Aquel Que piensa Robar llegando a un Cargo Público, Es Un Ladrón en Potencia” y así la historia de México se repite.

 

Es lamentable y de alta preocupación que algunos mexicanos(as) por las circunstancias de pobreza que padecen y por desconocer el verdadero calor de su VOTO, hayan expuesto a nuestro país, hayan decidido durante muchos años apoyar y fomentar las acciones unilaterales de los verdugos de la nación, aquí lo importante es la existencia de miles de hombres y mujeres de pensamiento libre en este sagrado país, quienes todos(as) juntos con actos de protesta de diversa índole y dentro del marco de nuestras leyes haremos sentir nuestra presencia y nuestra protesta ante actos dictatoriales de algunos gobernantes, manifestando que nunca reconoceremos a personas emanadas de los fraudes electorales y como lo dijo ya saben quién: “Tenemos el Derecho de Disentir” incluso es necesario y de urgente necesidad analizar el agotar los asuntos internos, para finalmente llevarlos a tribunales internacionales, para que de acuerdo a la ratificación de los tratados internacionales en el Senado de la República mexicana existan una serie de sanciones en contra del gobierno de México, por atropellar reiteradamente la voluntad popular, y violentar los derechos político electorales de las y los mexicanos, ya que con estas actuaciones desde el poder central se constituye un delito de lesa humanidad.