Cómo Tlaxcaltecas tenemos todo el derecho a soñar, de ayudar a la gente, compartir lo que tenemos y desprendernos de lo que Dios no da, esto lo escribo como un ciudadano más de Tlaxcala que quiere ver que las cosas cambien para bien y que los gobiernos sean más honestos, trabajadores, además de cercanos y sensibles con la gente.

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