Las estadísticas de la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros nos ubican como el estado más seguro del país. Yo tengo otros datos, aludiendo a AMLO.

 

Estoy cierto que mientras decenas de semillas podridas sigan germinando en las policías estatal y municipales, discursos como el de Lorena ayer, al anunciar la edificación del C5, se sostienen en una demagogia que ya cansa.

 

Por sus actos de extorsión, colusión con la renta de espacios, inacción ante muchísimos robos -no todos- y la perversidad con que manejan su obvia resistencia a dejar el negocio, esas mejoras hechas discurso no cuadran con la realidad.

 

Aun peor, si la alta tecnología para atizar labores de "Inteligencia" va a utilizarse para espiar a opositores, a lorenistas bajo sospecha de infiltrados, desleales, rebeldes, habladores, periodistas y otros, pese al mar de dinero destinado a este fin las cosas seguirán en la misma constante de descenso.

 

El espionaje data de varios sexenios atrás. Eran célebres los pseudo agentes a las órdenes de Beatriz Paredes, "orejeando" reuniones que pudieran decantar en "la reacción".

 

Esa vetusta pseudo priísta mezclaría dicho espionaje con la nómina, reconvenciones o violencia, según lo mereciera quien osara alzar la voz o manifestarse crítico o crítica del régimen.

 

Veo tal similitud en el lorenismo, tal mixtura de perversión manipuladora para asirse a un poder pernicioso en términos de bienestar social, pero efectivo para aportar al aparato aplastante, de ágil movilidad con fines electorales, favoritismo, voyeurista, sucio, perverso, retrógrado.

 

Ojalá lorena entendiera de ética para anteponerla a su nuevo juguete de espionaje que vale 293 millones de pesos y le garantiza ser la Gran Hermana metida en la vida de todos.

 

Que dicha ética la conduzca por el sendero de poner orden en una policía podrida a la cual, ni con altos mandos castrenses podrá recuperar porque hace años se perdió.

 

Fuerte  inversión el C5. Ojalá sea para abatir la desconfianza en una autoridad que ha activado la más inverosímil casta divina, conservadora, rara, operando bajo las siglas de la 4T.