El PRI, lo que queda de ese partido ha decidido acabar con cualquier relación de sus representantes populares con el fondo moches.

 

Esa forma inventada por algún genio de la corrupción para corromper liderazgos en el Congreso.

 

Cualquiera que asomara la cabeza en el concierto de levantadedos acabó por ser susceptible de llevar agua a su molino.

 

Y miren que los hubo vivos para el negocio como un tal Algredo y su talento para hacer fortuna con decenas de techumbres, adaptadas a patios escolares a la voz de; ¡honremos al diputado raterazo, que nos vino a convidar del despilfarro oficial!

 

Tres de diana con la banda de guerra desafinada y desnutrida.

 

De esa fecha en adelante, los de la escuela tendrían dónde organizar el baile de aniversario y la kermés con tacos de canasta y aguas frescas.

 

Mientras el raterazo con fuero veía engordar sus cuentas gracias al fondo moches.

 

Especialistas

 

Pertenecen a cualquier partido. Dicen que las de Morena no tienen llenadera.

 

Y ha de ser, porque resultaron unas expertas para persuadir a los paisanos de solicitar tal o cual obra. De majes desaprovechan la oportunidad de dejar la pobreza  y los coches corrientes, sí haciendo negocio con su fuero y con la fuerza de pertenecer a la 4a Transformación, les aguardaba camioneta de a millón con todo y chofer oliendo a desodorante del oxxo, y con sus gafas oscuras de ahí mismo.

 

Mariano González cobró en sus tiempos notoriedad con una frase muy de él: "todo lo tienen que vomitar".

 

En efecto. Desde las techumbres de Algredo hasta las maniobras de Mayra Moches, quedó una cauda de cabos legales y fiscales por atar.

 

Y todo lo robado lo tendrán que vomitar.

 

O pasar unas largas vacaciones es en la cárcel y en la lista de los exhibidos.

 

Los hubo más finos para el negocio. Triangulando fraudes a Hacienda y haciéndose pasar por expertos para conseguir constancias balines de cumplimientos tributarios.

 

Pero son los mismos rateros que tarde o temprano van a caer. Todo lo han de vomitar.

 

Van terminando como el señor diputado, manito del veterinario que se roba las vacunas antirrábicas.

 

Acumularon harta lana. Tanta que se provocaron ahogamiento por tanto que pretendieron deglutir.

 

Hombre, ¡qué vergüenza!

 

Como la que despierta el chango ese que a toda su familia la hizo gobernar su municipio.

 

Y digo chango con el respeto a los simios, porque esos seres no aparecerían en calzones enseñado la inmundicia que son, o con disfraz de clown con pantalones de brincacharcos en el Pleno del Congreso .

 

Un sistema falible, por más hábiles para el negocio fueron incapaces de no dejar rastros.

 

Y el pago por sus fechorías viene con tokio.