A falta de talento el chantaje que busca pegar arriba.

 

Mariano González Aguirre, marianito, es uno de los asuntos pendientes de la alianza Todos por Tlaxcala. Es la otra expresión de un PRI abiertamente opuesto a una alianza de partidos encabezada por una mujer: Anabell Ávalos.

 

Es el coprotagonista de la "manchimisoginia", permítanme acuñar este término en el cual va implícita una historia de malos tratos y bloqueos y destrucción de los proyectos políticos, incompatibles con estos estilos, de los marianos. Entre ellos Anabell y Lorena, hoy en esquinas contrarias.

 

Ha de ser por eso que Marianito acabará siendo el único priista de Tlaxcala cobijado por su partido con el sexto lugar de una pluri, tan de lejos de Tlaxcala como lo es la segunda circunscripción sonorense (si no me falla mi fuente).

 

Su apuesta: restar votos a la alianza para golpear más arriba, al mismísimo mando vigente de Marco Mena, a manera de protesta encubierta, una de cuyas características es: ¡ninguna manifestación de apoyo a la candidata Anabell!, porque es la fecha en que no dan crédito que sea ella la ungida, y de su subordinada, incondicional y sometida, hoy lidere a cinco partidos.

 

Tuvo que haber un mando superior para formar a esos cinco; ¿quién más?, pues Marco Mena y su gobernanza.Los sentó a la mesa y los hizo comer sus viandas con sabor a un nuevo PRI... ahí los tiene, imposible verlos así de entusiasmados en otras circunstancias. En las circunstancias del marianismo.

 

Por eso la leona dormida tiene que ponerse de pie y dejar atrás  el discurso de la auto conmiseración. Es mucho lo que tiene en sus manos como para sacrificarlo entre la coordinación mediocre de su campaña, los mensajes con histrionismo de los setenta y una comunicación francamente improductiva.

 

Si la condecorada Gisela Rubach debe actualizar sus formidables diplomas, pues que se vaya, porque debería ser una campaña competitiva por lo que se esfuerce y no la onerosa promoción de su consultoría. Si el coordinador de agenda, Víctor Hugo Gutiérrez dejara su exquisito aldeanismo, mucho mejor. Se trata de remontar el dos a uno, 40 contra 18 frío, de su adversaria Lorena Cuéllar sobre ella.

 

Por lo menos ponerse los guantes con el mínimo de condición física para no perder por nockout técnico, entre la contracampaña de marianito en la zona de influencia del primer distrito electoral federal, Huamantla, Apizaco, Terrenate...

 

Y otra, ¿por qué el secretario de elecciones del PRI, Fabricio Mena, no se ha comprometido públicamente?, ¿estará consciente que es hora de las definiciones o lo tiene paralizado el parentesco político con Lorena?

 

A dejar el miedo y dar la cara, Fabricio, Anabell... ¿más claro?, el primer obstáculo es marianito... tendrían que ponerlo quieto, subirlo al barco aliancista... ¿no han visto que su contracampaña exige candidaturas?

 

Todo sea por una lucha en condiciones más parejas porque, motivar a los electores con estos mensajes blandengues no nos va a permitir la gran elección del seis de junio entre adversarias competitivas.

 

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