Yo creo que los liderazgos políticos van evolucionando, y no dudo que tras una prolongada y pesada espera, a quien le llegó el momento de resurgir es a José Antonio Álvarez Lima, senador con licencia, proyecto televisivo de la 4T en el 11, amigo personal y compañero de partidos de AMLO, y claro ajedrecista con una bola de jaques.

 

  1. Con un impulso mutuo ve con ojos de Brando (the last tango in Paris) a la senadora Ana Lilia Rivera, con quien probablemente acabará haciendo una dinámica mancuerna (en la Cámara Alta) en estos tiempos de obradorismo avasallante, en los que un vasallo casi inexistente llamado Joel Flores Bonilla, acabe en la dirigencia estatal de Morena, tras extraña resucitación para participar en la elección de dirigente nacional.

 

  1. Puede que su suplente, Joel Molina asuma en dado caso (je) el peje encargo llamado superdelegación, y con ello modifique radicalmente la estructura que a Lorena Cuéllar Cisneros le ha costado maña y tiempo conformar. Pero como insiste en separarse de semejante chamba, pues ha de ser porque tiene muy estudiado ese movimiento, y sí ha de ser porque regresando a San Lázaro seguramente tejerá alianzas con más facilidad.

 

  1. A Álvarez Lima no se le pasó poner los huevos en varias canastas. Lo hizo allá enfrente con Anabell, su ex colaboradora y pupila, con quien no le disgustaría, intuyo, desbocar el antipriismo de otrora, raro, usándolo para un eventual abordaje al poder en el caso que un mar turbulento complicara las cosas en el océano de Morena. Tal maniobra sería más intensa si su amigo Porfirio Muñoz Ledo (de las loas a Anabell cuando las llaves de Tlaxcala City) llega a la dirigencia del Movimiento.

La imagen puede contener: 2 personas, anteojos, barba, sombrero y primer plano

 

La imagen puede contener: 2 personas, anteojos, barba, sombrero y primer plano