Si tú eres mujer, esta información es para ti. Discúlpenme los varones, porque hoy no están involucrados en este escrito. Continuando, te pido ahora que pienses en tu abuela o abuelita, como sea que la llamaras. En seguida, piensa en tu madre. Por último, piensa en ti. Tendrás entonces, a tres generaciones, en línea recta de mujeres del mismo linaje.

 

Ahora, te pido que te imagines a tu abuela embarazada de tu madre, y que pienses que esta última, ya tenía los ovocitos formados dentro de ella, y que de uno de ellos nacerías tu. Es decir, es como si tu abuela hubiera estado doblemente embarazada: de tu madre y de ti a través de tu madre al mismo tiempo. En este proceso, se transmite información de todo tipo y sin filtro.

 

Es decir, tanto lo que queremos, como lo que no en nuestras vidas. Quisiéramos sus cualidades y habilidades; pero, no sus miedos y traumas. Sin embargo, reitero, en esta transmisión no hay filtro. En el momento en el que naces, digamos que no naciste nueva; sí con un cuerpo biológico de un ser pequeño; pero, con por lo menos una vida anterior, si es que eres la hija de la abuela; y dos vidas, si es que eres la nieta de esta abuela. Esta transmisión de información, lleva por nombre epigenética.

 

Cuando la segunda y tercera generación nacen (madre e hija), desconocen y por ende no viven en conciencia muchas situaciones que se les presentan durante su vida. Y me refiero principalmente a las desagradables, como, por ejemplo, los miedos y traumas. Y que la MISIÓN DE TRANSFORMACIÓN y EVOLUCIÓN, tanto de la madre e hija; es abordar estos temas que a la abuela le dolieron, y transformarlos por así decirlo, en un fresco aroma de flores.

 

Lo anterior lo voy a explicar, mediante un ejemplo que tú ubicas bien, por el contexto en el que te desenvuelves. Se trata de la Biblia, que, aunque no la hayas leído, sabes de su existencia y es posible que conozcas que consta de dos partes: El Primer Pacto o Antiguo Testamento, y el Segundo Pacto o Nuevo Testamento.

 

Te estarás preguntando ¿por qué La Biblia está repartida en dos partes? La respuesta la tenemos en el siguiente versículo bíblico: “No penséis que he venido para abrogar la Ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. (Mateo 5:17).

 

Y bueno, te voy a dar mi forma de entender esto que se da desde la transmisión epigenética (de abuela a madre y de madre a hija). Pensemos que la abuela es el origen, y lo que ella haya vivido, tanto lo agradable como lo que no; lo transmite a su hija. Y ella, POR AMOR AL LINAJE acepta volver a vivir las situaciones lindas o no, que vivió su madre (abuela), a efecto de disfrutar de mejor manera las cualidades y virtudes transmitidas.

 

Y que su aportación, es o sería que, después de conocer la situación, mediante la vivencia de aquello que se pretende superar; ACTUAR EN CONSECUENCIA A FAVOR DEL BIENESTAR DEL LINAJE. Es por ello que, El Cristo, también lo expresa de aquella manera: “…no he venido a abrogar, sino para cumplir”.

 

Es por ello, que cada mujer se convierte en una agente activa EN FAVOR DEL LINAJE. Siempre y cuando detecte qué es lo que debe CAMBIAR o bien DESCONFIGURAR; mediante la aceptación de aquella situación, es decir, “cumplir la Ley”. Para que, posteriormente, pueda vivir en la segunda parte de La Biblia…

Continua la siguiente semana…