Él  abrió el camino y seguí por ahí sus pasos en el tema de la historia de la arqueología, añade el Premio Crónica. El Colnal rendirá homenaje a Ignacio Bernal

 

“Ignacio Bernal abrió el camino, y he seguido por ahí sus pasos en el tema de la historia de la arqueología. Él nos dio en 1979 el libro “Historia de la arqueología en México”, donde enfatiza que la arqueología tiene como misión conocer procesos de desarrollo de las sociedades antiguas”, señala en entrevista el arqueólogo y Premio Crónica, Eduardo Matos Moctezuma, quien participará en la conferencia “Remembranza de Ignacio Bernal, a 30 años de su fallecimiento”.

 

En el evento –organizado por El Colegio Nacional (ECN) y coordinado por el director del Proyecto Templo Mayor, Leonardo López Luján–, también conversarán Carlos Bernal Vega, hijo del homenajeado; y los arqueólogos Ángel Rivera Guzmán y Nelly Robles García. Esto sucederá el lunes 24 de enero a las 18:00 horas a través de las redes sociales de ECN.

 

“Creo que siempre es muy importante recordar a los maestros a los que nos antecedieron en la disciplina. Ignacio Bernal fue discípulo de don Alfonso Caso y colaboró con él en las excavaciones de Monte Albán, en donde se estableció una cronología para la antigua ciudad, ciudad que primero fue ocupada por los zapotecos y después por los mixtecos”, detalla Matos Moctezuma.

 

Con esos trabajos, Bernal, Caso y Jorge Acosta publicaron el libro “La cerámica de Monte Albán”, donde se dieron a la tarea de investigar todas las secuencias cerámicas del lugar.

 

“A partir de ese momento, Bernal se interesó en el estudio de los Valles Centrales de Oaxaca y, por su cuenta, dentro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) llevó a cabo trabajos en otros sitios como Dainzú y Yagul, de los cuales nos dejó escritos orientadores en cuanto a la importancia y el papel que jugaron estos centros en la historia de Oaxaca”, indica.

 

Bernal también fue el coordinador del Proyecto Teotihuacán, realizado entre 1962 y 1964, y en donde Matos Moctezuma participó siendo aún alumno de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

 

El cartel del homenaje.

“Colaboré en la excavación del Palacio de las Mariposas junto con don Jorge Acosta, que era mi jefe en ese momento, e Ignacio Bernal era el coordinador general del proyecto”, recuerda.

 

Matos Moctezuma también colaboró con Bernal, a principios de los años 70, cuando el arqueólogo recordado fue nombrado primer presidente del Consejo de Arqueología.

 

“El Consejo de Arqueología es una dependencia del INAH muy importante porque es donde se aprueban o no los proyectos de investigación arqueológica tanto nacionales como extranjeros. Ahí colaboré con Ignacio porque me distinguió nombrándome como Secretario del Consejo, yo era muy jovencito, me había recibido unos pocos años antes y allí pude aprender de él muchos aspectos”, narra.

 

-¿Es necesario recordar la labor del arqueólogo hoy cuando la arqueología es demeritada?

 

-Recordar a los viejos maestros siempre es muy importante porque ellos marcaron pautas a seguir y actualmente vemos que hay, por ejemplo, conflictos en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, de la que hemos egresado la gran mayoría de los arqueólogos en México, entre ellos, Ignacio Bernal.

 

“Es una escuela que ha dado, por lo menos, diez Premios Nacionales. Eso marca la importancia que esta escuela tiene en el ámbito de formar a nuevos cuadros de investigadores en las distintas ramas antropológicas, de allí salen lingüistas, antropólogos físicos, arqueólogos, antropólogos sociales, etnólogos, es una gama de especialistas que tienen como misión el estudio del hombre en diversas facetas, del hombre en su proceso de desarrollo, en su aspecto físico, en su aspecto actual”, responde.

 

La ENAH es un semillero de especialistas, agrega Matos Moctezuma. “Y ahora que está en conflicto nuestra escuela por un problema económico que se ha suscitado, nuestro respaldo total a la Escuela Nacional de Antropología e Historia”.

 

Valor de los vestigios.

 

Eduardo Matos Moctezuma indica que la excavación es la técnica por medio de la cual los arqueólogos hacen acopio de información y de la obra hecha en las sociedades antiguas.

 

“No importa si el objeto es bonito feo, el valor de los contextos arqueológicos están en la información que proporcionan para conocer procesos de desarrollo. Desde esa perspectiva, lo mismo es importante una pequeña punta de flecha como una pintura teotihuacana. Eso lo hace ver Ignacio Bernal en su capítulo introductorio a su Historia de la arqueología en México y siguiendo estos pasos yo también he puesto mucho énfasis en ello”, asevera.