La organización y su representante, Philippe Ollé-Laprune, establecieron un convenio con autoridades capitalinas para reiniciar su actividad en 2022

 

La Casa Refugio Citlaltépetl, ubicada en la colonia Hipódromo de la alcaldía Cuauhtémoc, y que en 2017, al sumarse a la lista de inmuebles administrados por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, abandonó la labor de recibir a escritores perseguidos en sus países de origen, retomará su vocación en 2022, así lo indicó en entrevista Philippe Ollé-Laprune (Francia, 1962).

 

“Fue una decisión de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, del equipo anterior y este equipo sigue la misma opinión, querían trabajar en el campo de periodismo y proyectos nacionales, pero me da gusto decir que vamos a retomar la parte de recibir a escritores exiliados”, indicó.

 

Cuando inició la pandemia, en los primeros meses de enero de 2019, Ollé-Laprune como miembro de la Red Internacional de Ciudades Refugio (ICORN, por sus siglas en inglés) firmó un convenio con las autoridades culturales de la capital para restablecer trabajos a favor de escritores en riesgo.

 

“Hemos firmado un convenio y digo ‘hemos’ porque trabajo en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Cuajimalpa y porque represento a la Red de Ciudades Refugio para América Latina. Firmamos un convenio entre la UAM y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y vamos a usar otra vez las instalaciones para recibir a escritores exiliados. Se firmó cuando inició la pandemia, entonces empezará a funcionar en 2022”, dijo.

 

TOLERANCIA Y VIOLENCIA.

 

En la Casa Refugio Citlaltépetl, Ollé-Laprune pudo reflexionar sobre la tolerancia, tema que retomó en uno de sus 20 ensayos reunidos en el libro No soy de aquí, ni soy de allá, editado por Sexto Piso.

 

“Estuve trabajando 17 años en la Casa CItlaltépetl y pude platicar muchas veces sobre problemas de censura, exclusión y exilio, entonces la tolerancia es un tema que me interesa y está presente más que nunca, tenemos continentes enteros con problemas de exclusión de los pensadores y me parece que vamos a ver eso cada vez más”, expresó.

 

En el libro, Ollé-Laprune dedica varios de sus ensayos a autores como Sergio Pitol, Fernanda Melchor, Emiliano Monge, Mario Bellatin, Henri Michaux, Georges Bernanos y a temas como las ciudades y la violencia.

 

–Menciona a autores jóvenes, ¿son ellos los que más le agradan?

 

Sí, Yuri Herrera, Julian Herbert, Julián Herbert, Antonio Ortuño y Fernanda Melchor me interesan porque es la primera generación mexicana que no rinden tributo a sus papás, antes el lazo intergeneracional era más fuerte, había una literatura mexicana más ensimismada, más pensada para un lector mexicano.

 

–¿Son autores marcados por la violencia?

 

Estos autores usan una condición de vida que tenemos porque cada vez que abrimos un periódico o encendemos la televisión nos sorprende una noticia de violencia. Es muy importante que un escritor tenga conciencia de que tiene un sistema de imposiciones propios de la vida, hay algunos que prefieren escaparse y escribir novelas de locura en otra época pero para enfrentar tu entorno hay que saber observar, descifrar y más que nada hay que pensar cómo lo puedes representar.

 

“¿Cómo vas a darte cuenta de una realidad especialmente si esta realidad es la violencia? Es muy fácil caer en una cosa sensacionalista, en exageraciones. Estos autores me interesan porque hasta una fecha reciente, la violencia no formaba parte de la literatura mexicana, hoy la furia e ira son una constante”, respondió.

 

Sobre cómo se ha adaptado a México, Ollé-Laprune señala que como todas las grandes ciudades es difícil encontrar solidez en cuanto a la enunciación.

 

“En México si acumulas un pasado complejo con la verdad opaca y un mundo contemporáneo que permite abusos y movimientos de verdades de un lado a otro, terminas perturbado y si eres extranjero es más difícil descifrar, hay que aprender a observar y tener mucha atención”, comentó.

 

TEXTOS INÉDITOS

 

Dedicatoria a Henri Michaux

 

Ollé-Laprune expresó que varios de los textos que escribió en este libro son inéditos, son sobre autores de América Latina y de Francia, hay una reflexión de la Casa Citlaltepec y sobre su manera de vivir fuera de Francia.

 

Hay uno en especial que le agrada y es el dedicado a la vida y obra del autor francés Henri Michaux. “Es un prólogo para una antología de Michaux y que aparentemente no se publicó, pero me gusta mucho. Hay textos que no se publicaron por razones diversas y otros que hice para proyectos personales”.