También piden que la obra no sea comisionada a un hombre que no se asume indígena.

 

Mujeres artistas, escritoras y creadoras exigen a Claudia Sheinbaum, jefe de gobierno de la Ciudad de México, que el artista Pedro Reyes no sea el responsable de la creación de la nueva escultura que sustituirá la efigie de Cristóbal Colón sobre Avenida Paseo de la Reforma. Los motivos: que Pedro Reyes no es una mujer y tampoco es una persona que se identifique indígena.

 

La semana pasada, Claudia Shienbaum dio a conocer que Pedro Reyes sería el responsable de crear a Tlali, la nueva escultura, encargo que tiene como finalidad rendir homenaje a las mujeres indígenas de México. Por su parte, el artista dio a conocer la imagen de la escultura: una cabeza inspirada en la cultura olmeca.

 

“Como integrantes de la comunidad artística y cultural del país, feministas, activistas y habitantes de la CDMX exigimos que se retire de la comisión de esta obra a Pedro Reyes y que se instale un comité curatorial conformado por mujeres artistas, gestoras y curadoras que se autoidentifiquen como miembros de pueblos y naciones originarios para elegir a una o varias artistas, también mujer(es) y perteneciente(s) a alguno de los pueblos originarios para sustituirlo”, señalan en la carta.

 

Dicho documento precisa que deben ser las mujeres de los pueblos originarios quienes se encarguen de la producción y manufactura del nuevo monumento.

 

“Aplaudimos que se pretenda ocupar ese mismo espacio, de gran visibilidad con un monumento para las mujeres y, en particular, para las mujeres de los pueblos originarios. Celebramos este enunciado –que ya ha desencadenado debates y polémicas encontradas en la sociedad– pues creemos que vivimos un momento histórico en el que es necesario reivindicar –en su propia voz, desde su propia mirada y en sus propios términos– a personas y comunidades otrora ignoradas, negadas e invisibilizadas tanto por la historia como por los relatos oficiales”, precisa la carta.

 

A las firmantes les parece “inadmisible” la elección de Pedro Reyes, un artista hombre que “no se autoidentifica como indígena”, para representar a “la mujer indígena”.

 

“Así, generalizada, negando con ello la particularidad y diversidad de las mujeres que se autoidentifican como miembros de pueblos y naciones originarias, y poniendo su imagen en manos de la mirada de un hombre blanco-mestizo.”, señalan.

 

Esa elección reproduce el silenciamiento e invisibilización de la lucha de las mujeres y de sus pueblos originarios para que su voz sea reconocida y escuchada y por definir sus propios relatos, sin estar sujetas a la tutela a las expectativas y las narrativas de quienes han ejercido el poder sobre ellas, añaden.

 

“Además de reproducir la triple discriminación de género, racista y de clase socioeconómica que las mujeres de los pueblos originarios enfrentan a diario, esta designación vuelve a darle voz a un representante de quienes han detentado la hegemonía hasta ahora, apropiándose de nuevo de los términos y la manera de representar a las mujeres, y en particular, a las mujeres indígenas.”

 

La carta fue firmada por artistas como Gabriela Jáuregui, Graciela de la Torre, Laureana Toledo, Lorena Wolffer, Mónica Nepote, Yolanda Andrade.