Si permiten autoconciertos que también autoricen recitales al aire libre, añade el director de la Filarmónica de las Artes/ Entregó oficio dirigido a Claudia Sheinbaum para que se revisen lineamientos que impiden tocar en vivo

 

La situación es insostenible para los músicos y es ilógico que no se nos permita hacer conciertos al aire libre porque no se han revisado ni actualizado los Lineamientos de medidas de protección a la salud que deberán cumplir los teatros al aire libre para reanudar actividades hacia un regreso seguro a la nueva normalidad en la Ciudad de México, publicado en febrero del 2021, expresó el director de la Filarmónica de las Artes, Abraham Vélez Godoy, a quien notificaron con menos de 24 horas la cancelación del Concierto de la Esperanza.

 

“Hay incongruencia y confusión con los lineamientos, lo que hago es un llamado a que se revisen porque si van a permitir los autoconciertos, deberían permitir los conciertos al aire libre; Aparte, hay música en vivo en todos lados, por ejemplo: el mismo fin de semana que cancelaron el concierto -20 de marzo- Regina Orozco y Susana Zavaleta se presentaron en la Maraka y si uno ve las fotos en las redes sociales, ¿cuál sana distancia?”

 

Ese mismo fin de semana, añadió, hubo eventos en el Centro Nacional de las Artes con música en vivo y ya hay programado un coro en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. “Debemos dejar de hacer las cosas de forma ilegal, clandestina, dejar de estar tocando a escondidas. Es momento de poner las reglas sobre la mesa y que sean iguales para todos, esto puede seguir, los músicos no somos peligrosos”.

 

“Además, es ilógico que, si el problema está en lo que sucede arriba del escenario y no con el público, vengan los autoconciertos que son con música en vivo y no, no le quiero entrar a los autoconciertos, no sé cómo te mandan la música al estéreo de tu coche o qué, pero para eso mejor pones un disco en tu casa”.

 

CANCELACIÓN. El 30 de marzo, Abraham Vélez Godoy entregó un oficio dirigido a la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum Pardo, para que la Comisión de Seguimiento de la Pandemia por COVID-19 en la Ciudad de México revise los lineamientos que impiden a los músicos tocar en vivo.

 

Este documento, en el que se explican las condiciones del Teatro Ángela Peralta que permiten se  realicen los conciertos en vivo sin riesgo de contagio arriba del escenario, se emitió con copia para nueve autoridades, entre las que destacan: el secretario de Gobierno de la CDMX, José Alfonso Suárez del Real, el director general de Gobierno Digital de la Agencia Digital de Innovación Pública, Eduardo Clark García Dobarganes, el titular de la Agencia Digital de Innovación Pública, José Antonio Peña Merino, y  la secretaria de Cultura de la CDMX, Vannesa Bohórquez López.

 

“Dicho espacio cuenta con las condiciones físicas para brindar sana distancia dentro de todas sus instalaciones, las dimensiones en el escenario son de 22 metros de largo por 18 metros de fondo y 9 metros de distancia entre el escenario y la primera fila de asientos”.

 

Asimismo, el director puntualizó que ya se habían invertido por lo menos 100 mil pesos en el evento que había sido previamente avalado por el jurídico de la alcaldía Miguel Hidalgo, Norberto Jiménez, con quien se atendieron los protocolos sanitarios con los que se iba a llevar a cabo el Concierto de la esperanza.

 

“Llega el viernes 19 de marzo, ya estaba todo montado, comenzamos a ensayar y el jurídico le hace una llamada a la gerente del Teatro Ángela Peralta notificándole que no hay permisos para realizar conciertos. A nosotros él no nos da la cara. Ahora sí que estamos pasando un calvario”.

 

Abraham Vélez Godoy destacó que “las reglas deben ser claras y aplicarse a todos por igual. Es algo que si nos sentamos a hablar se arregla en 10 minutos. Nosotros le hicimos pruebas COVID a todo el mundo y todos salieron negativos… esos son los tipos de reglas que se podrían aplicar o ¿nos van a castigar hasta dentro de dos años que esto se medio componga?”.

 

INSTITUCIONAL. Por otra parte, están los músicos que pertenecen a instituciones gubernamentales, como para Abraham Alvarado quien desde hace más de 30 años es pianista para la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), pero quien desde hace un año no se sube a un escenario.

 

“No podemos regresar a trabajar hasta que no se garantice que estamos protegidos contra el COVID 19; en la OCBA estamos esperando, se propusieron algunas actividades virtuales, pero eso significa tener conocimiento de cuestiones tecnológicas, saber grabar, hacer pistas de audio, video, empatarlas, editarlas… en Bellas Artes hay un equipo que hace todas esas actividades, pero deberíamos tener más contacto con ellos y no sólo con la dirección de la orquesta”.

 

Abraham Alvarado expresó que la institución debería proporcionar más herramientas y capacitación para que los artistas puedan terminar de adaptarse a los nuevos formatos. “Resulta que para hacer las cosas bien cada músico necesitaría un estudio de grabación en su casa, pero bueno, estamos haciendo muchas cosas con nuestro teléfono celular, algunos compramos un micrófono o una consola, que tampoco sabemos usar del todo bien”.

 

“Me encantaría regresar a la presencialidad, no se imagina cómo he extrañado hablar presencialmente con mis compañeros, tocar con ellos… eso es nuestra vida, a eso me he dedicado por lo menos 50 años. Creo que debería promoverse que hiciéramos conciertos, es cierto, una orquesta sinfónica en un foro puede ser peligroso por los contagios y tocar una sinfonía de Bruckner con 30 músicos no sonaría bien, la respuesta, el futuro, es tocar con grupos pequeños; una orquesta de cámara es una opción”.