PROMESA. Con esto podrían ser afiliados al ISSSTE y mantener sus puestos como investigadores. Los trabajadores se muestran escépticos ante el cambio de contratación.

 

La promesa del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es que los trabajadores contratados por Capítulo 3000 pasen al esquema de Capítulo 1000 en el mes de marzo. Es decir, el personal podría afiliarse al ISSSTE y conservar en sus puestos el título de investigadores.

 

No obstante, diversos trabajadores se mantienen escépticos al no ser la primera vez que les plantean mejoras laborales y porque el pasado 22 de diciembre el INAH emitió un oficio donde se prevén recursos para la contratación de prestadores de servicios (Capítulo 3000).

 

Crónica presenta testimonios de arqueólogos, antropólogos y restauradores que han trabajado para la Dirección de Salvamento Arqueológico, la Dirección de Estudios Antropológicos, la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y para los Centros INAH instalados en cada uno de los estados. Las voces pidieron el anonimato por temor a hostigamientos.

 

SIN TRAYECTORIA. “Las últimas noticias que nos dieron fue hace una semana. Nos dijeron que desaparecerá la modalidad Capítulo 3000. Me pareció interesante y desconfío porque antes ya nos habían dicho que seríamos contratados como personal eventual, lo cual no sucedió. Esta vez, nos dicen que por indicaciones del Gobierno Federal esa modalidad desaparecerá”, platica una investigadora.

 

Cuando alguien ingresa al INAH por Capítulo 3000 la categoría de investigador desaparece para esa persona, añade.

 

“Éramos simples prestadores de servicio técnico profesional. Ahora dicen que nos contratarían como personal eventual y la diferencia es que los impuestos a declarar ante el SAT serán descontados de nuestra nómina, me parece. La ventaja, se supone, es que cotizaremos en el ISSSTE. Sin embargo, hasta no ver, no creer”, señala.

 

El contrato de esta investigadora fue por 10 meses, sin embargo, su tiempo de contratación disminuyó cada año.

 

“Conforme pasaron los años nos fueron recortando el tiempo, en 2020 debimos ser contratados desde marzo, pero el contrato salió en junio. Estuvimos medio año sin empleo y no pudimos integrarnos a otro proyecto dentro de la arqueología porque estaba la promesa de que el contrato saldría inmediatamente, siempre nos decían que la siguiente semana”, platica.

 

Una consecuencia de esa inestabilidad es no hacer currículo porque “ya no somos investigadores sino prestadores de servicios y lo que hacemos no tiene una validez porque no nos avala nuestra dependencia”.

 

Ser Capítulo 1000, para una investigadora del norte del país, no es una opción porque el 22 de diciembre se emitió la circular 401.3C.5-2020/470 donde se explica que “la programación de recursos para la contratación de prestadores servicios en Proyectos será a partir de marzo de 2021”.

 

Anteriormente, en noviembre, los directivos del INAH recibieron otra circular sobre la eliminación de funciones triplicadas y los tiempos para que investigadores de Capítulo 3000 presentaran propuestas de investigación.

 

“No somos como otras carreras que presentando un CV y llenando una hoja de solicitud de empleo nos puedan contratar. Pertenecemos al área de un instituto federal y cualquier acción que hagamos: técnico, laboral o científico, tiene que ser avalado por el INAH, eso hace que no podamos tener un empleo constante y estamos en una larga fila de espera”, narra un arqueólogo.

 

Cuando los proyectos se aprueban, sucede que los permisos se atrasan porque no llegaron los recursos o por desinterés de las autoridades. “Eso hace que muchos abandonen la arqueología y vayan a otros empleos”, añade. 

 

SIN CENSO. “Es una violencia institucionalizada en el momento en que no te consideran parte de la plantilla. A mí me contrataron como palas y cubetas, me pagaron de la partida de herramienta, entonces no tengo un documento que acredite que trabajé en ese proyecto y cuando sale una convocatoria de una plaza no tengo el puntaje suficiente para concursar”, narra un arqueólogo.

 

El investigador considera que llamarles eventuales es una generalización porque están además de Capítulo 1000 y 3000, están las contrataciones tan irregulares como los enlace, los cubetas y palas, los becarios o los de convenios de salvamento arqueológico que se hacen con particulares.

 

“Las autoridades dicen que levantaron un diagnóstico, pero hay gente que no entra ahí porque yo como cubeta y pala no entré en esa plantilla. Dicen que hay 700 eventuales, pero esa cifra no se puede corroborar porque tenemos contratos flotantes, con intermitencias de contratos e irregularidades”, indica.

 

INSATISFACCIONES. Al principio no tienes problema y vas a proyectos en Tijuana, Baja California, Yucatán, Tabasco, pero cuando tienes una familia o cumples 50 años no puedes seguir sin seguro social, sin poder publicar, platica una arqueóloga.

 

“Ya no hay satisfacciones ni académicas, ni laborales, ni personales, ni económicas. Te cuestionas si seguir en esa manera de hacer arqueología”, externa.

 

Otra arqueóloga comenta que los materiales, el medio de estudio para la sociedad del pasado, se quedan abandonados porque algunos “investigadores prefieren que estén guardados en una caja deteriorándose a que un Capítulo 3000 los analice y saque de ahí una investigación”.

 

Tenemos autoridades enquistadas, añade. “Tenemos una Secretaría de Cultura que es un lastre. ¿Quieren austeridad republicana? quítenos de cultura y devuélvanos a la SEP, nosotros no tenemos siquiera acceso al seguro de desempleo. ¿Cómo es posible que Teotihuacan es una de las zonas arqueológicas con más visitas en el mundo y nosotros estemos en las condiciones que estamos?, ¿por qué?”, cuestiona.

 

Los testimonios piden que el INAH no simule contratos temporales, que inicie la basificación de investigadores que tienen una relación permanente con el instituto y que a los Capítulos 3000 se les reincorpore a su trabajo.