“Nosotros tenemos en el Castillo de Chapultepec la Bandera de la Fortaleza, queda la mitad, la otra se deshizo durante la batalla, pero lo suficientemente completa para saber cuánto medía: 10 metros cuadrados", comentó Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia.

 

La intervención de Estados Unidos a México en 1847 fue un intento de conquista y un testimonio de ese momento será expuesto en el Museo Nacional de Historia. Se trata de la Bandera de la Fortaleza, la cual está incompleta y alimenta, desde hace dos siglos, la leyenda del cadete Juan Escutia que murió con el símbolo patrio envuelto en su cuerpo.

 

“La Bandera de la Fortaleza está restaurada, la exhibimos hace 10 años en Palacio Nacional, en la exposición del Bicentenario. La tenemos nosotros. Se puede exhibir, aunque es muy grande. Ahora que vamos a hacer la remodelación de la Sala de Batalla de Chapultepec, vamos a poner seguramente temporalmente esta bandera”, comentó Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia.

 

Durante el Webinario ¿Conquistadores en Chapultepec? De guerras y batallas en la historia de nuestro Bosque, el también historiador explicó que la mitad de esa bandera se perdió en la guerra contra Estados Unidos hace 173 años.

 

“Nosotros tenemos en el Castillo de Chapultepec la Bandera de la Fortaleza, queda la mitad, la otra se deshizo durante la batalla, pero lo suficientemente completa para saber cuánto medía: 10 metros cuadrados. Era muy grande, pesada y no era fácil que la tomara un cadete y se envolviera en ella”, explicó.

 

Rueda Smithers añadió que el museo también resguarda la bandera de Margarito Zuazo, el teniente que sí se aventó con la bandera enrollada a su cuerpo, acto erróneamente atribuido al cadete Juan Escutia.

 

“Es una bandera de regimiento, más o menos de unos 60 por 50 centímetros, es una bandera de las que podían ser llevada y cargada por los combatientes para saber dónde estaba y quiénes eran. Era la identidad visible de ellos”, comentó.

 

El director detalló que el 8 de septiembre de 1847 los estadounidenses tomaron a sangre y fuego el Molino del Rey, hoy Chapultepec, momento en que más bajas tuvieron ambos ejércitos y en donde sucedió la muerte de Margarito Zuazo.

 

“Había dos molinos, uno de harina y otro de pólvora, y entre esos había una trinchera que fue tomada por los americanos y defendida por el regimiento en mina. Un voluntario, el teniente Margarito Zuazo, tomó la bandera del regimiento, se la amarró y se arrojó al enemigo. Lo mataron pero le hicieron el honor por la valentía. Ése es el origen de la leyenda histórica que después se atribuye a uno de los cadetes del Colegio Militar”, dijo.

 

Rueda Smithers narró que el 12 de septiembre de 1847 a las 8:00 de la mañana, el general Scott inició un bombardeo en el Castillo de Chapultepec, táctica llamada tormenta de fuego, es decir, que cada segundo había un obús en el aire.

 

“Eso lastimó mucho el edificio, bajó la moral de los soldados a cargo de Nicolás Bravo y una parte muy grande desertó. Hay que pensar que el ejército mexicano no era un ejército profesional, eran voluntarios mal pagados, otros no pagados, mal armados y no entrenados”, indicó.

 

El Colegio Militar le dio salida a todos sus alumnos, a una cincuentena de jóvenes de secundaria y preparatoria, agregó el historiador.

 

“Ellos tomaron la decisión de regresar, estaban en la zona del Jardín Botánico, por donde ahora está el Museo de Arte Moderno. Decidieron ponerse a las órdenes de Nicolás Bravo. Seis de ellos murieron en sus posiciones, excepto uno que murió después de septicemia, en el Hospital de Sangre. Los otros cincuenta fueron tomados prisioneros”, narró el historiador.

 

Rueda Smithers propone que la leyenda de Juan Escutia nació en los años 70 del siglo XIX.

 

“Guillermo Prieto era corresponsal de los mexicanos en esta zona de Chapultepec durante la guerra. En los años 70 del siglo XIX cuando reabrió el Colegio Militar, le encargaron a Prieto hacer el libro de Historia patria, para los cadetes y él usó, a manera de metáfora, lo que sucedió en la Batalla de Molino del Rey y de Chapultepec para darles una lección de alta moral y es posible que ahí haya nacido la leyenda del cadete que se arroja con la bandera”, dijo.

 

CONQUISTA. La entrada del ejército de Estados Unidos a la Ciudad de México en 1847 fue un intento de conquista, planteó Salvador Rueda Smithers.

 

“Fue una guerra de conquista, el mismo Ulysses Grant que fue veterano de esta guerra y posterior presidente, confesó que fue una guerra injusta, que efectivamente a través de la fuerza de un ejército forzaron a un ejército débil de un país débil a venderles territorio”, comentó.

 

En el webinario, Rueda Smithers explicó que en 1847 entró el ejército norteamericano a la Ciudad de México por el lado de Tlalpan, dieron vuelta hacia el Pedregal de Carrasco, para seguir hacia el cerro de Zacatepec (Perisur) y llegar a Churubusco, donde la batalla del 20 de agosto fue “terrible” para México.