Los capítulos se desarrollarán para dar a conocer al lector todo lo que engloba el combate a la corrupción, los retos de la participación ciudadana, el sistema nacional anticorrupción y crítica a los hechos derivados de ésta práctica.

 

Una preocupación resurgente y resonante para las nuevas generaciones deberá ser sin duda el cambio climático y en concreto: la contaminación. Veo a la alza el establecimiento de Macro empresas multinacionales en nuestro país, con la promesa de generar empleos, elevar la calidad de vida de comunidades, cientos de miles de millones de dólares en inversiones con la promesa de incrementar el PIB, sin duda la era tecnológica implica la creación sin medida de aparatos y sistemas que nos facilite la vida y generen oportunidades de acrecentar el conocimiento de presentes y futuras generaciones bajo el precepto de “Desarrollo Sustentable”.

 

Pero, ¿Qué involucra a la corrupción con todo esto?, la industrialización de regiones enteras de nuestro país nos está dejando un alto costo futuro, ¿quién no recuerda nadar en ríos cristalinos?, mismos que hoy están llenos de desechos químicos sin vida marina, ejemplo mismo lo es nuestro río Zahuapan.

 

Por décadas los empresarios han ofertado a la voluntaria ciega mirada de gobernantes, el establecimiento de empresas con altos niveles de emisión contaminantes en su aire, ríos y mares, todo con la promesa de una posible asociación y crecimiento económico de su sector. Ni las acciones coordinadas de secretarias de medio ambiente, así como asociaciones han logrado controlar y buscar la reparación del daño inminente que ha ocasionado en nuestro ecosistema.

 

Me pregunto, quién controla la extracción desmedida de agua de los manantiales locales para beneficio de privados, donde el agua es ofertada en precios exorbitantes, aun cuando aprobó el dictamen que reforma y adiciona el Artículo cuarto de la Constitución Política, que eleva a rango constitucional el derecho de acceso al agua.

 

En la Carta Magna se establece que “toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. El Estado garantizará el respeto a este derecho. El daño y deterioro ambiental generará responsabilidad para quien lo provoque en términos de lo dispuesto por la ley”. Bajo esos preceptos, quien controla esas empresas que siguen acumulando riqueza a costes altos de deterioro natural de los ríos.

Otro caso, se suscita en las empresas de autotransportes, que con él a veces limitado mantenimiento de sus unidades, siguen conduciéndose con altas emisiones de dióxido de carbono a nuestro oxígeno, a la vista de las policías y las autoridades, que bajo el control del pago de sus cuotas, licencias y permisos, dan derecho descomedido de propagar contaminantes por las carreteras a lo largo y ancho del país.

 

O empresas que por décadas emiten a través de sus expulsores, cantidades enormes de humo negro, que en ocasiones han logrado ennegrecer nuestros cielos despejados, con la inesperada llegada futura de contingencias ambientales.

 

Esto a pesar de que en los Arts. 25, sexto párrafo; 26; 27, tercer párrafo, y 73, fracciones XVI, 4ª y XXIX-G, así como de los Arts.115 y 124, emanan normas secundarias que regulan la conducta humana y social frente a los recursos naturales y los ecosistemas, y se establece la competencia y participación de los gobiernos estatales y municipales en la temática ambiental.

 

Desgraciadamente y con letras mayúsculas señalamos que uno de los culpables de la contaminación, por supuesto es la CORRUPCIÓN. La Agenda 2030 es un enorme reto para los ciudadanos que exigimos y también contribuiremos a para detener el cambio climático.

 

La Agenda para el Desarrollo Sostenible. “Transformar Nuestro Mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, fue adoptado por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas, entre ellos México. Mismos que se incluye los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible cuyo objetivo poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y hacer frente al cambio climático sin que nadie quede rezagado para el 2030.

 

Este nuevo marco de desarrollo da una oportunidad para el Sistema de las Naciones Unidas, a nivel mundial y en México, de focalizar nuestra cooperación y programación, de seguir abogando y promoviendo el tema de inclusión y equidad en un marco de derechos, de construir más ciudadanía para las y los mexicanos en este país.

 

No basta con detener el uso de bolsas de plástico o condicionar el uso del popote, si no señalamos y reclamamos a los gobiernos los privilegios que las empresas reciben, el desastre será irreversible y nuestro aire, océanos, ríos y tierras quedarán enterrados en la basura y los desechos que generamos para tener “calidad de vida”.

 

“Cuando luchamos por el medio ambiente, el primer elemento del medio ambiente se llama: LA FELICIDAD HUMANA”.

 

José Alberto Mujica Cordano - Río+20 – 2009

Conoce más sobre la Agenda 2030: http://www.onu.org.mx/agenda-2030/

 

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