En conmemoración del pasado día del amor y la amistad.

 

Muy pocas obras literarias han sido tan vituperadas y tan exaltadas como “La Dama de las Camelias” de Alejandro Dumas hijo. Esta obra vio la luz nada menos que en 1848, en París, durante la segunda República francesa en la que Luis Napoleón, el futuro Napoleón III, se inauguró como diputado en la Asamblea de septiembre.  En México, se había firmado recientemente, en   febrero, el tratado Guadalupe Hidalgo, en el que México cedía a los Estados Unidos más de la mitad de su territorio gracias a las traiciones del  General Antonio López de Santa Ana.

 

La historia de esta famosa dama, de las camelias, que es harto conocida, merece recordarse; primero: porque es una romántica historia de amor. Segundo: porque exalta el amor verdadero, el que se muestra auténtico, y por lo mismo, convence y conquista a la reticente dama. Tercero: porque trata de la crudeza y la realidad de la vida  cortesana, instigada por la intromisión de los prejuicios paternos y los convencionalismos sociales.

 

Aunque los grandes escritores se muestran implacables con la obra, también se ocupan de rememorarla; por ejemplo, Mario Vargas Llosa la trata de mediocre y sensiblera. No estoy de acuerdo con su apreciación; máxime, si tomamos en cuenta que cuando la escribió Dumas hijo tenía tan solo veintitrés años, sin olvidar que  la época determina el entorno, así como la trama y estilo de la novela que se escribió hace nada menos que 172 años. Paradójicamente, el mismo Vargas Llosa  relata en el prestigiado diario argentino: LA NACIÓN (del 17 de septiembre del 2005), que Giuseppe Verdi se enamoró de la trama cuando la vio representada en París en compañía de su “amante y futura mujer”, la soprano Giuseppina Strepponi, evento que dio origen a la ingente inquietud del famoso compositor de hacer una nueva obra: “La Traviata” (la extraviada), que hoy por hoy, es una de las óperas más bellas y representadas en el mundo. Lo llamativo, es que el propio Vargas Llosa se desvive en elogios de la representación de “La Traviata” que acababa de presenciar en Salzburgo, con la participación de la orquesta Filarmónica de Viena, dirigida por Carlo Rizzi, y la voz y presencia deslumbrante de Anna Netrebko, y Rolando Villazón, en su papel del enamoradizo Alfredo Duval. A todo esto, dos comentarios:

 

El primero:

Que el destacado tenor mexicano Rolando Villazón  fue designado en julio del año pasado, para dirigir la semana Mozart de Salzburgo, uno de los festivales más importantes de Europa que congrega a los mejores artistas del mundo, por un periodo de seis años, hasta el 2023.

 

Y

El segundo:

Un episodio poco conocido de la historia en cuestión, es, que siendo biográfica, Alejandro Dumas hijo, presentó alguna vez a su padre la dama inspiradora de la obra, que en la vida real respondía al nombre de Marie Duplessis, por lo que el padre reaccionó preguntando a su hijo, discretamente:

 

-        Tú no la amas verdaderamente, espero.

 

A lo que Dumas hijo contestó, “que la amaba por compasión”. Y no se volvió a hablar más del asunto- comenta Arturo Souto Alabarce: ¡toda una lección de respeto filial!

 

La historia de que el padre de Alfredo Duval  (acrónimo de Alejandro Dumas), fue a ver a la dama que fungía como amante de su hijo, para suplicarle encarecidamente que dejara a su pobrecito vástago, para poder preservar (salvar) el buen nombre de la familia, fue sólo una invención del autor.  

  

Por todo lo anteriormente expuesto, una buena manera de festejar el amor y la amistad, sería, escuchar “La Traviata” de Verdi,  inspirada por “La Dama de las Camelias” de Dumas.

 

 

Retales:

Mientras conferenciamos amablemente en la oficina del señor director del Centro Cultural “La libertad” de Apizaco, escuchamos que se aproxima y luego se estaciona un vehículo con un altoparlante a todo volumen, hasta que nos impide escuchar la conversación, y me pregunto: ¿así tienen que tomar sus clases los niños y jóvenes que acuden a este recinto todos los días?; ¿hasta cuándo la autoridad municipal se va a preocupar por combatir la contaminación auditiva?, ¿será tan difícil controlar los decibeles que se emiten en la calle, y tomar en serio las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud? ¡Ojo, señores directores de Ecología Municipales, ya hay decibelímetros en el mercado tecnológico! El mismo problema priva en todo nuestro querido pero vapuleado Estado. No se olviden que alguien muy sabio y no menos importante, dijo alguna vez: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

 

Viajar de Tlaxcala capital a la ciudad de Puebla por Zacatelco, implica frenar y rebotar con más de cincuenta “topes”. ¿Será esto bueno para la salud de  decenas de conductores y pasajeros que tienen que transitar por allí todos los días? ¿Será esta la mejor manera de transportarse?, ¿es eficiente?, ¿y el tema de la competitividad? (coincidentemente el IMCO -Instituto Mexicano de Competitividad- ubica a esta región con un costo per cápita de tiempo perdido en 114.18 horas,- por arriba de la media nacional que es de 100; Milenio diario miércoles 19 de febrero de 2020). ¿Y al turismo, le quedarán ganas de regresar? Quién sabe qué opinen nuestras autoridades del ramo (de Salud y de Comunicaciones principalmente). Lo que sí sabemos es que ya hay tecnología menos ortodoxa (menos primitiva) para enfrentar el problema de exceso de velocidad. ¿Y la modernización integral de Tlaxcala, para cuándo?