Una de las diferenciaciones más comunes y generalizadas de los regímenes políticos distingue entre democráticos  y no democráticos, ya sea que estos últimos sean monárquicos, con sus diversas modalidades, o totalitarios.

 

Sin duda el nuestro, por elección propia es uno democrático. Llegar a esta definición significó siglos de luchas intestinas, resistencia contra intervenciones armadas, y una férrea oposición de los sectores dominantes, que desde la época virreinal, se opusieron a renunciar a sus fueros y privilegios, mismos que hoy están desterrados expresamente en nuestra Constitución. El proceso ha sido muy largo, siglos de historia han moldeado al México actual; el último gran cambio lo marcó sin duda, la revolución de 1910 que eclosionó en una nueva Constitución, la de 1917. Así llegamos a lo que hoy nos define como una República representativa, democrática, federal compuesta de estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior etc.…(Artículo 40 constitucional Título segundo, Capítulo I). Pero además, es el pueblo, nos dice el Artículo 41, el que ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión; que son: el poder Legislativo, el poder Ejecutivo y el poder Judicial (Artículo 49, etc.).

 

México heredó y adaptó las ideas de los teóricos franceses que como Montesquieu en su ensayo “El espíritu de las Leyes” propugnaba por una división de poderes para lograr un equilibrio armónico del aparato de gobierno, y procurar así el bienestar y el progreso de los  pueblos que propugnaron por hacer efectivas las ideas de la Ilustración. Ese es, en resumen, nuestro régimen actual. Pero además: corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional (Art. 25 Constitucional), al cual le corresponde la planeación democrática del desarrollo nacional etc. (Arts. 26, 27 y 28). Los órganos institucionales que se han creado para coadyuvar al logro de estos fines son todos derivados del régimen político que otorga la soberanía nacional al poder del pueblo que a su vez determina la forma de gobierno.

 

En estos términos, es difícil creer que entramos,  el primero de diciembre de 2018, a un nuevo régimen político; más bien se trata de un eslogan propagandístico para aquellos que no se han dado la oportunidad de leer detenidamente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; nuestra Constitución. Por desgracia, son la mayoría de mis compatriotas. Y aunque no ignoramos que fue el descontento generalizado lo que “obligó” al nuevo gobierno a hablar de un nuevo régimen, me parece de justicia civil comentar el punto, o peor aún: el engaño.

 

Pero los datos duros, los que al pueblo sí le importa: es el mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad; las posibilidades de vivir mejor, de progresar. El reiterado “no nos alcanza para vivir”, para pagar el sustento diario, la colegiatura, la renta, los medicamentos, los útiles escolares, llenar un tanque de gasolina que resulta prohibitivo, pues nunca bajó de precio; del diesel ni se diga; es casi imposible ser agricultor, etcétera; eso es lo que le importa verdaderamente a la sociedad: Vivir mejor, para eventualmente, progresar.

 

Aun cuando sabemos que la ficción de la división de poderes ha sido socavada por todos los gobiernos, es decir por todos los presidentes de la República –este no es la excepción, lo cierto es que el Poder Ejecutivo cuyo régimen aún se puede calificar como presidencialista, por su facultad de proponer – a veces imponer-, magistraturas y candidatos a los organismos autónomos.

 

Tal vez acotando estas facultades presidencialistas, se pudiese llegar a hablar de un nuevo régimen, pero evidentemente, este gobierno no está interesado. En el pasado reciente, debido a las malas experiencias, se le quitó al jefe del Ejecutivo el control de la política monetaria –que recayó en el Banco de México. Pero lo más importante: el nuevo entorno del comercio exterior, llámese la diversificación de las exportaciones y su interdependiente relación con sus principales socios comerciales, le han impuesto la agenda al “nuevo régimen” dejándole escaso margen de acción. ¿Qué es lo que le quedaba al Jefe del Ejecutivo, además de su política injerencista en los otros poderes? Respuesta: la política fiscal.

 

Este es un valiosísimo instrumento gubernamental que hasta ahora, creemos firmemente, no ha sido aprovechado. ¿Por qué motivo? Porque después de un año de gobierno, las cosas no mejoran y en muchos casos están peor que antes. A las pruebas me remito: El Senado, en un intento por impedir el abuso, y la justicia social, prohíbe la condonación de impuestos- pero permite las exenciones y estímulos fiscales; parece una contradicción. Uno de los instrumentos que debió haber utilizado el jefe del ejecutivo para reactivar la economía, pudo haber sido ese precisamente: la condonación de impuestos, pero NO a las transnacionales o a los grandes empresarios, sino a las PYMES, que son las pequeñas y medianas empresas que son precisamente las que aportan nada menos que  el 52 % de la producción, y el 72 % de la fuerza laboral, estas son las que están batallando actualmente para sobrevivir; ahí está la mayoría de la fuerza productiva nacional. Pero en materia fiscal hay mucho más por hacer, y simplemente, no está en la agenda del llamado nuevo régimen, me refiero al injusto sistema de tasación del Impuesto Sobre La Renta; veamos la tabla: 

 

Límite Inferior

Límite Superior

Cuota Fija

% sobre excedente de límite inferior

$0,01

$578.52

$0.00

1.92%

$578.53

$4,910.18

$11.11

6.40%

$4,910.19

$8,629.20

$238.33

10.88%

$8,629.21

$10,031.07

$692.96

16.00%

$10,031.08

$12,009.94

$917.26

17.92%

$12,009.95

$24,222.31

$1,271.87

21.36%

$24,222.32

$38,177.69

$3,880.44

23.52%

$38,177.70

$72,887.50

$7,162.74

30.00%

$72,887.51

$97,183.33

$17,575.69

32.00%

$97,183.34

$291,550.00

$25,350.35

34.00%

$291,550.01

En Adelante

$91,435.02

35.00%

 

 

 

Si la observamos detenidamente, podemos apreciar que hay un incremento sustantivo en la carga impositiva para los ingresos que van de los $10,031.018 a los $38,177.70 que es el rubro en donde se encuentra la mayoría de la gente que aspira  (sin poder lograrlo) a mejorar; son los mismos a quienes se les grava ¡Con el 30%! Es decir se les sitúa,  de nuevo, en los más bajos ingresos. No hay que ser un gran economista para ver que esta tabla NO ayuda a la movilidad social – no creo que sea necesario decir cuánto cuesta mantener una familia de dos, de tres, de cuatro o más individuos. El que gana cerca de 300,000, paga sólo 5% más que el que gana $38,177.70. Como dicen en mi pueblo: ¡Qué poca…! Consideración y sensibilidad.  

 

El “nuevo régimen” se regodea diciendo que la tasa de impuestos ES LA MISMA QUE LA DEL AÑO ANTERIOR; es decir: el mismo racero fiscal injusto del gobierno anterior. Por otra parte, lo único que se ha modernizado en México, es la tecnología para fiscalizar. Pareciera que el objetivo no es ayudar a las familias; sino como en tiempos del Virreinato, mantener los estamentos sociales, e impedir la movilidad social. Por otra parte: el impuesto sobre nóminas, que en Tlaxcala es del 3% del salario, ¿incentivará la creación y remuneración del empleo?, como pretenden hacernos creer.

 

A esto hay que agregar el oprobioso castigo de permanecer obligadamente en el buró de crédito, - a cargo de la CONDUCEF; instituto creado por el antiguo régimen, ¡POR SEIS AÑOS!, aun cuando el afectado pague la totalidad del principal – reglamentación hasta ahora perfectamente tolerada por el nuevo gobierno y sus aliados de los órganos legislativos; Lo bueno es que es una institución ¡para la protección y defensa de los usuarios de los servicios financieros! ¿Y la ayuda a los pobres?

 

Pero hay más. Si usted aspira a ser un escritor que ha invertido dos o tres años de su vida en hacer una obra literaria, que sin duda pondrá a este infortunado país en la cima de los méritos de la investigación histórica, y necesita dinero para llevar a cabo su cometido, y se acerca a la Secretaría de Cultura Federal, y les obsequia un libro de su autoría para que vean que se esfuerza por hacer una  investigación seria. Lo más seguro es que reciba una rimbombante carta como esta que les comparto.

 

Parece más una burla, o una broma de mal gusto, que una respuesta institucional.

 

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Cuidado Señor presidente, no vaya a ser que el pueblo sabio se canse, y entonces sí, ante el desencanto de la democracia, vayamos a tener por fuerza y no de grado, un verdadero cambio de régimen.

 José Andrés Enrique Cervantes López; colaboración no. 11. A 23 de enero 2020