Dedicado a todos los niños y a los no tan niños

 

Era una noche  de enero de aquellas  en que el frío cala hasta los huesos y el cielo se ve completamente  estrellado, tal parecía que uno de los mejores escultores con su cincel mágico había clavado en el cielo cada una de las estrellas para esculpir el firmamento.

 

De momento,  en el cielo se vio una estela de luz muy brillante, semejante a la que forma una estrella fugaz cuando cruza el cielo, seguida de un sonido indescriptible para el ser humano, todo era incertidumbre,  vacilación, y tal vez, un poco de miedo.

 

Allá a lo lejos en medio de la oscuridad –por el Chaclal- se vio un objeto con una intensa luz brillante, que giraba sobre su propio eje y  a la vez realizaba movimientos circulares buscando la manera de posarse en tierra firme, finalmente lo hizo en un uno de los campos de futbol.

 

La gente a gran distancia observaba con detenimiento el desarrollo de los acontecimientos: primero una especie de hélices dejaron de girar, la nave espacial apagó sus propulsores  y  se volvió invisible, de momento apareció un pequeño hombrecito vestido con un traje dorado que le cubría de la cabeza a los pies.

 

La apariencia de aquel pequeño ser era la de un terrícola de unos dieciocho meses de edad o  tal vez un poco más, no sé a ciencia cierta qué edad tenía, y con poco menos que un metro de estatura. Sin embargo, hablaba casi a la perfección el español, su conocimiento de las problemáticas de la tierra, de los conflictos entre naciones, de las formas de organización dela humanidad no eran desconocidas para aquel pequeño ser, que lo único que tenía de diferente era que sus ojos y sus pestañas eran más grandes que las de los terrícolas.

 

Tras él,  bajo otro ser aún más pequeño que tenía las orejas grandes, hizo una reverencia al estar frente al tripulante mayor,  descendieron por una escalerilla formada por pequeños escalones de un material que los hacía flotar en el aire.

 

Ambos se encaminaron hacia donde ya se había reunido una gran multitud y con un fluido español,  el más alto de ellos, se dirigió a los presentes comentándoles que sus nombres traducidos al idioma español eran Pablostar y Brumoon Lopemor, venían de la constelación de Orión a unos 1,270 años luz de la tierra, al ver a la gente desconcertada con ese dato, puntualizó. Para que alguno de ustedes pueda llegar a mi constelación tendrá que viajar algo así como 1,270 años a la velocidad de 3000,000 kilómetros por segundo. Brumoon especificó,  venimos de un sistema solar de la estrella Alnitak que junto con Alnilam y Mintaka forman el Cinturón de Orión.

 

Pablostar Lopemor agregó: todas las personas y en especial los niños pueden observar el lugar de dónde venimos con sólo levantar la vista al cielo nocturno, ahí podrán ver tres estrellas que  están formadas una tras otra y que integran el cinturón de un caballero llamado Orión, esto debe interesarles mucho a los niños porque son las estrellas de los  Reyes Magos y ellos están, desde ahí, vigilando las acciones de cada uno de ellos para ver si deben responder a las cartas que los niños escriben el seis de enero.

 

La pequeña Mim, que titiritaba de  frio, con enorme interés  dijo con gran preocupación  ¿si es que los Reyes Magos vienen de tan lejos y tienen que viajar tanto, como le hacen para traer los regalos hasta la tierra, como saben dónde agarrar los regalos que tienen que entregar, como adivinan las direcciones donde deben llegar los regalos, como deciden a quien si le tienen que dar  y a quien no?... Se me hace que ustedes son engañosos.

 

El pequeño Brumoon –que por cierto tenía poco pelo- comentó: No, no te estamos engañando, en Alnitak no decimos mentiras. Mira los Reyes Magos llamados en la tierra Melchor, Gaspar y Baltazar tienen grandes poderes que les fueron otorgados por un pequeño niño que vivió aquí en la tierra hace muchos, pero muchos años, su nombre es Jesús y vino para salvar a los hombres.  Bueno, en realidad en todo el universo es conocido, hemos  visitado otros mundos y también ahí hemos  escuchado hablar de él, seguramente tú estás enterada de su obra aquí en la tierra.

MIm comentó, un tanto avergonzada con las palabras entrecortadas: sé que ustedes me están diciendo la verdad, discúlpenme no debí desconfiar.

 

Aunque también te diré que los Reyes Magos, aunque son magos, no siempre pueden cumplir con todas las peticiones que les hacen los niños  aquí en la tierra debido a que la situación es muy complicada, sobre todo en tu país. Respondió categóricamente Pablostar, que a decir verdad,  tenía un coeficiente intelectual  a la altura de cualquier científico y envidiable para cualquier político terrícola.

 

Así la plática se prolongó hasta el amanecer, el tiempo pasó sin sentir.  Pabl y Bru que ya se habían familiarizado con los terrícolas, y ya hasta se dejaban hablar en diminutivo, dijeron que tenían que cumplir con una misión aquí en la tierra,  de inmediato se subieron a su nave agitando las manos alegremente en señal de despedida, mientras se escuchaba una espectacular carcajada.

 

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