El hombre más longevo de zacatelco

 

Hoy el Baúl de los Recuerdos se abre para comentar que en 1913 ocurrieron acontecimientos que cambiaron el rumbo de la nación, entre ellos: El asesinato de Francisco I. Madero y José María Pino Suarez, La batalla de Tierra Blanca, La Decena Trágica, La Marcha de la Lealtad, El Pacto de la Ciudadela, y para 1914 las batallas de Ojinaga, Topolobampo  y Torreón, La convención de Aguascalientes, La ocupación estadounidense de Veracruz, El Pacto de Xochimilco, La Toma de Zacatecas y los Tratados de Teoloyucan,  en ese año, el país se encontraba en completa  efervescencia política y social. Cuatro años antes  había iniciado La Revolución Mexicana;  Tlaxcala era gobernada por Alejo González, el Presidente Municipal de Zacatelco era Julián Álvarez y estaba a punto de tomar posesión Nicanor Serrano Ortiz.

 

El escenario en Zacatelco era absolutamente diferente, no existían: el parque, el palacio municipal, la carretera, el tianguis estaba en la actual explanada del parque.  Sólo el templo de Santa Inés, estaba ahí, con toda su majestuosidad, siendo testigo mudo de los  acontecimientos que ocurrían en la comunidad.

 

Por fortuna, la naturaleza es sabia y en este contexto, el 13 de enero de 1914 en una casa de la calle Pedro Moreno, atrás de la Preparatoria Xicohtencatl  Axayacatzin, a la orilla de la barranca, doña Aurelia Lara  y Reyes Flores eran participes del milagro de la vida, ese día nació su primer hijo. Apegados a la religión católica lo llevaron a la iglesia de Santa Inés y en la pila bautismal decidieron ponerle  por nombre Gumersindo de Jesús.

 

Gumersindo de Jesús Flores Lara, nació en un ambiente de pobreza económica, tal como era la condición de la mayoría de  los zacatelquenses de esa época,  situación que no le impidió vivir en un mundo feliz al lado de sus abuelos, padres, tíos y de sus  hermanos Inés, Isidro, Susana y Toribio, de los cuales él era el hermano mayor. Por desgracia todos sus hermanos han fallecido.

 

Así creció Gumersindo de Jesús y  acudió a la escuela;  un buen día, conoció a Santos Mena, que por cierto era mayor que él, ambos deciden dedicarse al ciclismo. La situación no terminó ahí. Al paso de los años  se vuelven  impulsores de este deporte, apoyados por la dirección general de ciclismo y por un señor de apellido Cuecuecha.

 

Decide formar una familia al lado de la señora Concepción Muñoz Rodríguez, se convierten en padres de Napoleón, Sergio, Eloy, Reina, Leobardo, Cristóbal, María Guadalupe y Ángel, ahora  tiene que llevar el sustento a su hogar. Resuelve alquilar bicicletas, y desde luego, el mismo arreglarlas. Pero había otro problema, resulta que cuando se enchuecaba un rin tenía que ir hasta Puebla a enderezarlo, el viaje no era no era  fácil: la carretera estaba en malas condiciones, varios puentes no estaban construidos, el viaje Zacatelco-Puebla duraba mucho tiempo. Durante alguno de sus viajes un señor llamado Enrique Jiménez, lo anima a poner un taller de bicicletas en Zacatelco. El asunto no era nada sencillo, imagínese estamos hablando de los años cincuenta, en ese tiempo muy pocas personas tenían bicicleta en Zacatelco, por esta razón no sería un negocio tan redituable. Finalmente Gumersindo de Jesús, siempre ha sido un hombre de fe, decidido a enfrentar los grandes retos, la propia vida así se lo condicionó y abre el primer taller de bicicletas de Zacatelco en calle Domingo Arenas número seis, a un costado de la parroquia. Es muy probable que, Gumersindo de Jesús, haya sido la persona que tuvo la primera bicicleta en Zacatelco. Pasaron los años, sus hijos crecieron, y  comenzaron a ayudarlo en el taller, de tal manera, que más de uno de ellos siguen ejerciendo este oficio.

 

Las personas que lo conocen coinciden  que siempre fue un excelente esposo, buen hijo, buen hermano, un ciudadano ejemplar. Refiere Cristóbal Flores, su hijo: como padre ha sido un ser  humano extraordinario.

 

En las pláticas de sobremesa que eran acompañadas por el canto de las aves de corral, el mugido de los animales y los ruidos de la naturaleza, siempre expresó su preocupación por que todos sus hijos tuvieran una educación, un legado y un pedacito de tierra. Todos esos deseos se han cumplido. Una de las grandes satisfacciones de su vida es haber logrado que dos de sus hijos hayan asistido a la universidad y actualmente sean  prestigiados profesionistas. Gumersindo de Jesús sigue siendo todo un guerrero, aferrado a la vida. Por su misma naturaleza se ha convertido en un ejemplo de vida, una clara muestra de fortaleza, es un hombre de fe.

Gumersindo de Jesús, probablemente es el hombre más longevo de Zacatelco. Sin embargo es un hombre lúcido. Desde luego, con algunos de los estragos con que nos marca el inexorable transcurrir del tiempo, fuera de ello sigue siendo un jovenazo de 105 años de edad, no necesita lentes para leer y su principal pasatiempo es revolver crucigramas. Gumersindo de Jesús vive rodeado de sus hijos, nietos, bisnietos, añorando los buenos tiempos que paso al lado de Conchita, la mujer de su vida, quien partió de este mundo hace veinte años. Don “Gume”, como le decimos cariñosamente, sigue siendo un hombre feliz.

 

Comentarios y sugerencias: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.