Tan solo unos minutos bastaron para terminar con la vida de un todavía verde e histórico fresno de más de 100 años de edad. Fue testigo de grandes acontecimientos de la historia local y nacional. Vio pasar a Don Francisco I. Madero, a don Porfirio Díaz y a miles de personas que viajaron en trenes en dirección a Puebla o a Apizaco, y de estos puntos conectarse con otros destinos. Presenció parte del “Asalto a la Raya” y de la persecución y muerte  de algunos de los culpables. Por tanto era uno de los pocos fresnos que nacieron paralelamente  a la introducción del Ferrocarril  Mexicano y la industria textil de Tlaxcala. Su infancia y juventud se enmarcaron durante la Revolución Mexicana. 

  

VICTORRO2.JPG - 53.86 kBDio cobijo a tantos como se acercaban a descansar bajo sus fuertes y orgullosas ramas; además de escuchar la música y los gritos del “huehue” en los carnavales, y de innumerables pláticas, anécdotas y juegos que se desarrollan a su alrededor. Antes de morir dio la bienvenida y la despedida a peregrinos, turistas, tropas revolucionarias, empresarios, hacendados, estudiantes y comerciantes, etc. Fue también en su vida albergue y refugio de diversas especies animales como mamíferos, insectos, reptiles y aves.

 

Aun en vida hace solo unos días, como árbol y ser vivo centenario, daba sombra y cumplía muchas funciones ambientales que jamás podrán ser igualar el ser humano en su ineficiente comprensión y conciencia de la vida.

 

Me uno a muchos vecinos en el adiós a un ser natural, ejemplo de perseverancia y sobrevivencia…

 

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