Hace  algunos lustros un intelectual europeo (K. Popper) Publicó un libro que muy pronto se convirtió en clásico de la ciencia política, por el singular enfoque para entender y explicar el ejercicio del poder: “LA SOCIEDAD ABIERTA Y SUS ENEMIGOS”. 

 

Abrió un debate que muchos años después encuentra de alguna manera respuestas en lo que hoy  es lenguaje  político de moda  en México, ya en la academia,  (UAT y su diplomado en ésta  materia)  ya en las esferas del poder público (Declaratoria conjunta para un gobierno abierto INAI, IAIP, Gobierno de Tlaxcala). En este segundo caso, con una retórica que sorprende, se va más allá: no solo se habla de gobierno abierto (tres poderes y dos niveles de gobierno) si no de estado abierto.

 

Entendiendo por ello el vínculo político entre  gobernante-gobernado para transparentar las cosas, abrir a su totalidad la información; rendir cuentas del uso de recursos públicos, es decir todo aquello que siendo público mantienen niveles de opacidad que contradicen todo lo que la declaratoria firmada en el centro de las artes de Tlaxcala.

 

Se firmó el pasado lunes 7 de Octubre, cuando las leyes en la materia no se cumplen y mucho menos se sancionan los ilícitos, la norma es letra muerta. Entonces para qué sirve una declaratoria  que nadie cumplirá por ser un listado de buenas intenciones.

 

¿Verdad que pura retórica y demagogia?

 

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