A pocos días del primer informe del presidente Andrés Manuel López Obrador las relaciones con las iglesias están viviendo su propio infiernito y es que los demonios andan sueltos.

 

El día 18 de agosto en su semanario desde la fe publicó un artículo llamado "El gobierno sin voluntad de diálogo" que señala que los católicos no se pueden resignar como ciudadanos individuales y menos como sociedad civil organizada ante un gobierno que maneja de manera unilateral y unipersonal los grandes problemas de este país.

 

Asimismo, señala que acostumbrarnos a un monólogo donde los medios cuentan de largos discursos sin interlocutores cuando hay temas que deberían analizarse con argumentos razonables y mecanismos verdaderamente democráticos.

 

El texto remata diciendo que las decisiones equivocadas en perjuicio de todos se acumulan una tras otra, está claro por el tono de la editorial que la alta jerarquía católica mexicana comienza a dar los primeros signos de confrontación abierta con el gobierno de la cuarta transformación de la celestial disputa que hay.

 

Mientras tanto un artículo de proceso referente al pastor evangélico Arturo Farela, presidente de la confraternidad nacional de iglesias cristianas y evangélicas, quien es amigo personal del presidente, menciona que ya puso a cientos de miles de fieles a afiliarse al ejército de la cuarta transformación.

 

El pastor está asumiendo un papel crucial en las relaciones iglesia-estado en el actual sexenio definidos el pastor se está dando la tarea de que los pastores evangélicos les a otorgado 7 mil ejemplares en todo México.

 

El pastor es el promotor central de dos controvertidas iniciativas que sin duda darán mucho de qué hablar en los próximos meses en el congreso y que pondrán a prueba los límites de la separación iglesia-estado  la primera es la promoción de una iniciativa para reformar el artículo 130 de la Constitución buscando permitir que los ministros de culto de cualquier religión puedan acceder a cargos de elección popular.

 

La segunda iniciativa es para que las iglesias puedan ser dueñas de medios masivos de comunicación en particular de radio y televisión, sobra decir que ese acercamiento evangélico, exhibido en encuentros con el Presidente López Obrador en su despacho de Palacio Nacional, tiene inquietas a las jerarquías de otras religiones comenzando por la católica apostólica y romana, de ahí el extrañamiento de la editorial publicado en el semanario  “Desde la Fe” que es un gran llamada de atención a los jerarcas católicos que recelan como el Presidente de todos los mexicanos muestra cierta predilección por sus hijos evangélicos.

 

Y mientras el Presidente López Obrador parece no darle importancia a los mensajes de uno y otro lado los pecados capitales desde la vanidad, la ira y la soberbia se enfrentan en territorio celestial por lo pronto la conferencia del Episcopado Mexicano que reúne a los 150 obispos rechaza  participar en los programas sociales y en la distribución de la entrega de la Cartilla Moral, bajo el argumento de que hay que mantener el Estado Laico la distancia entre iglesias y el estado.

 

El sacerdote Mario Ángel Flores Rector de la Universidad Pontificia de México dice que el actual servilismo de los evangélicos a la larga les puede afectar pero asiendo oídos sordos a las criticas los evangélicos ya están presentes en todos los programas para jóvenes y adultos mayores, incluyendo la instalación de bancos de bienestar en 5000 puntos alejados donde colocaran módulos para repartir las tarjetas de ayuda económica; que Dios nos agarre a todos confesados.        

 

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