Uno de los pendientes mayores en materia pública del País y de Tlaxcala, es el relacionado con la procuración e impartición de justicia. El déficit en esta materia es tan alarmante que según estudios solo del (3 al 5 %)  de los delitos son sancionados por la autoridad competente.

 

Asunto todavía más grave cuando la inseguridad, la violencia, y el crimen es mayor. Tlaxcala es un ejemplo de lo anterior: hasta hace un lustro, los delitos del orden común y federal eran noticia periódica, hoy a diario son nota principal de medios tradicionales y digitales.

 

El castigo, su sanción deja mucho que desear. En este contexto resulta más que preocupante que el poder judicial en Tlaxcala no esté a la altura de esa necesidad social; no solo en juzgados, sino también en instalaciones centrales para una mejor administración de justicia: la Ciudad Judicial dejo su actual presidente, son instalaciones disfuncionales e inapropiadas para su trabajo y buen desempeño.

 

A pesar de que se trata de edificios nuevos que no alcanzan un lustro de antigüedad. El gobierno anterior el de Mariano González Zarur, presumió esa obra como algo histórico, la realidad es que se trata de un ejemplo de corrupción, impunidad y vergüenza para Tlaxcala, en materia de obra pública lamentable más porque se trata de una institución que nos debe mucho a la sociedad en materia de impartición de justicia.

 

Un desastre más para Tlaxcala de la administración pasada                 

 

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