De acuerdo con la Secretaría de Economía (SE), es el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (Impi) el que puede autorizar, tramitar y otorgar a una marca el uso del Denominación de origen (D.O.).

 

Para logar la D.O. el producto debe tener una historia y ser popular entre los consumidores, para posteriormente, protegerse con esta declaratoria.

 

Al cierre de julio de 2018, México sumó 16 productos cultivados o elaborados con esta denominación y con reconocimiento en el mundo por su sabor, prestigio y calidad.

 

Algunos de estos productos son: Arroz del Estado de Morelos, Café Veracruz, Chile Habanero de la Península de Yucatán, el Mezcal y el Tequila.

 

Sin embargo, el cierre de la oficina regional del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial en León, no deja de producir preocupación y tristeza.

 

Esta oficina era una de las 5 oficinas que el IMPI abrió entre 2000 y 2009, junto con Guadalajara, Monterrey, Mérida y Puebla, persiguiendo el sano propósito de acercar los beneficios de la Propiedad Intelectual a amplias regiones del país.

 

Pese a los buenos resultados que tenían estas oficinas regionales, debido a que, por décadas, los servicios de registro de marcas y patentes solo se podían realizar en la oficina de la Ciudad de México, ahora está en crisis.

 

La labor más importante desarrollada por las oficinas regionales, desde su diseño, fue la de difundir los temas de Propiedad Industrial, en lugares en los que los empresarios escuchaban, por primera vez, los beneficios de registrar una marca, las ventajas del acceso libre a patentes de dominio público, o las facilidades para proteger una marca en países a los que se planea exportar.

 

No obstante, los planes para las oficinas regionales ya veían venir esta posibilidad de dotar a si personal con facultades para realizar inspecciones en sus zonas.

 

 El IMPI no recibe más dinero que el que produce con el pago de las tarifas que cobra a los usuarios de sus servicios, y es superavitario. De hecho, 4 de las 5 instalaciones de las oficinas regionales son propiedad del instituto.

 

Por lo anterior, no existe mucho de qué debatir sobre las instalaciones solo basta verificar la forma en la que, de manera prioritaria y enérgica, los países industrializados exigen los mejores estándares legales en esta materia.

 

Es grave que cierren la oficina de León, zona industrial y académica y de innovación de primer nivel.

 

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