Poco más de 30 millones de votos el pasado 1 de julio fueron un mensaje silencioso de rechazo al régimen político imperante del tricolor y sus aliados del Sexenio Peñista (PAN, PRD) y un aval, de aceptación de la (s) candidatura (s) de Morena, no solo para los cargos federales sino también para la amplia mayoría de elecciones locales los resultados fueron apabullantes: nada a favor de gobernantes del sexenio  corrupto e impune; apoyo casi total a Andrés Manuel López Obrador sus aliados y candidatos.

 

Tres meses después del inicio de gobierno Morenista, con una estrategia de comunicación directa del presidente con los medios y medieros; de permanentes y cotidianas exhibiciones de corrupción de gobiernos federal y locales del régimen político rechazado por los votos sorprende a muchos que en las giras de fin de semana del ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador por los Estados; las audiencias asistentes a las Plazas Públicas expresen nuevamente.

 

Su abierto y público rechazo  a gobernadores y todo aquello que representa al sistema político federal y local que casi 9 meses fue desplazado de los poderes públicos por el sufragio ciudadano.

 

El debate público que ha abierto el aplauso contundente y unánime para la figura presidencial y las múltiples formas de rechazo a gobernadores no es más que consecuencia del hartazgo al que llevo un régimen plagado de corrupción e impunidad y otro que quiere cambiar las cosas.

 

Aun así los gobernadores en los Estados actúan más de las veces como si el voto los hubiera favorecido. 

 

No entiende que la realidad ha cambiado… 

      

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