Desde hace seis meses que se integró el Comité Ciudadano Anticorrupción, junto con otros integrantes de dicho sistema, en este espacio editorial se aseveró que su diseño e integración era contraria al espíritu de su símil nacional.

 

La sola integración de su Comité Ciudadano (5 personas) hecha por el Congreso Local (LXII Legislatura) y su mayoría priista era una regresión política, ya que se trató de una repartición de cuotas políticas y no un reconocimiento de trayectorias profesionales avaladas por académicos evaluadores que dieran prestigio y reconocimiento a los integrantes;  ya ni se diga el fiscal anticorrupción o el Secretario Técnico que hasta hoy sigue pendiente, porque ni en eso se ponen de acuerdo las partes del sistema.

 

Puras vergüenzas, ya que el pasado viernes se comprobó la nula independencia de los comisionados: hacían antesala en las oficinas de la Secretaria de Gobierno en espera de ser recibidos por el titular de la política interna de Tlaxcala, seguramente para “destrabar” el asunto del nombramiento del estratégico Secretario Técnico; eje articulador de las funciones, acciones y toma de decisiones de los siete integrantes del sistema que cuando se han reunido no avanzan en sus trabajos por la propuesta desde Palacio de Gobierno ya que su nula autonomía personal e institucional, a más de falta de legitimidad de su papel hasta hoy inservible en lo social.

 

En materia de prevención, freno y castigo a la corrupción, en Tlaxcala se dan pasos hacia atrás en la materia. Vergüenza debería dar a gobierno e integrantes del sistema por su apatía o incapacidad en un  asunto tan importante para el Estado.                

 

Esta columna de opinión es redactada con aportaciones del equipo editorial así como por colaboradores de este medio de comunicación previamente verificadas. Comentarios y sugerencias: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.