Tlaxcala ha estado entre los últimos lugares en el país al integrar su propio “sistema anticorrupción”; hecho que por sí solo debería ser motivo de vergüenza política para nuestro gobierno.

 

Sin embargo, no lo es; no lo ha sido: hace más de seis meses (después de la elección del 1 de julio que dejo al PRI-Gobierno con una sola diputada local, después de tener mayoría en la anterior legislatura) inmediatamente después de ese  rotundo fracaso político –electoral  y  antes de la renovación legislativa, aprobaron el  decreto número 130 del 26 de Febrero del 2018, el de su creación, así dieron forma jurídica al sistema anticorrupción “Comité de Participación Ciudadana del Sistema Anticorrupción del Estado de Tlaxcala” de dicho sistema; nombraron un “fiscal” así como a la integración del “tribunal de justicia administrativa” todo ello de una manera apresurada para simular que Tlaxcala enfrentaría ese flagelo que exhibe en toda su magnitud la corrupción en la entidad.

 

Pura farsa, pura simulación: ese sistema no opera; no funciona ;no sirve de nada, pero eso si dispone de presupuesto público ; publico también han sido algunas ceremonias que pretenden legitimar su papel: al no tener hasta hoy un secretario técnico nombrado por siete integrantes de dicho sistema, al paso que van terminara su periodo el próximo 14 de Agosto del 2019 el Presidente del sistema Abdel Rodríguez Cuapio y no se tiene nombrado al eje principal, a la columna vertebral de dicho sistema el ”Secretario Técnico”, farsa y simulación nada más.

 

Ahora no solo se hace frente a un fenómeno que en Tlaxcala es cada día mayor (el de la corrupción en sus diversas modalidades y expresiones) si no que el mismo sistema es parte de la corrupción al contar con recursos públicos que se van al cesto de basura por incapacidad de un gobierno que por cinismo o por ignorancia actúa contra la sociedad. Por eso su baja aceptación; por eso el rechazo casi unánime a su actuación.

 

Una más sobre el discurso de la lucha contra la corrupción…

 

Recordemos que de la LXII legislatura local del Congreso del Estado, surgió esta iniciativa, con la creación de un Sistema que actuara en contra de los actos de corrupción que se presentasen en la entidad, y de la cual el entonces legislador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) Enrique Padilla Sánchez fue un “incansable” promotor.

 

Al inicio de esta semana, se dieron a conocer los diversos actos de corrupción y desfalco, que se presentaron en la Universidad Politécnica de Tlaxcala (UPT) y cuyo monto asciende a los 178 millones de pesos, destinados al ejercicio fiscal 2017 (la nota completa se puede leer aquí), todo bajo la complacencia del entonces rector Narciso Xicoténcatl Rojas, quién además al sentirse cobijado por las altas esferas políticas de la entidad, gozó en todo momento de un halo de impunidad.

 

Ahora, es el turno del rector actual, Enrique Padilla, de mantener y limpiar la honorabilidad de la institución educativa que él dirige.  

 

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