Desde el pasado 1 de diciembre del 2018 en la esfera presidencial, al menos no únicamente, cierto es que AMLO cumplió su oferta de no habitar la monárquica mansión de los pinos con el paso de varios gobiernos del PRI-PAN, se convirtió también en el despacho principal del presidente, de su equipo cercano, de trabajo y seguridad; también en espacio principal y casi único de ceremonias y eventos oficiales.

 

Todo ello con inversiones multimillonarias cada seis años para dar gusto a familia y grupo en el poder en turno. Vida imperial de un grupo reducido de beneficiarios frente a más de 50 millones de mexicanos en pobreza y 15 en la miseria. Toda una paradoja humana y social.

 

Ahora los pinos es quizás el centro cultural del mismo nombre abierto al público para que se conozca del ambiente monárquico en que vivieron los últimos presidentes.

 

Más de medio millón de personas han visitado la mansión, hoy espacio para conciertos gratuitos para todo aquel interesado.

 

El palacio nacional vuelve a ser el centro de poder nacional donde realiza actividades el presidente y su esquipo cercano, pero sobre todo debe destacarse la oficina de atención ciudadana que en 40 días de gobierno ya dio respuesta personalizada a cerca de 10 mil interesados en un hecho insólito de nuestra historia política reciente el presidente aplica el principio político de que un gobierno esta primero para escuchar y abrir puertas  a la gente menos favorecida. Una nueva forma del ejercicio del poder presidencial.    

 

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