El diseño presupuestal con sus variables y componentes, es el acto de gobierno más importante de cada fin de año en nuestro sistema político federalista.

 

La alternancia en el poder central, con un proyecto social y económico muy diferente a los anteriores, encabezado por AMLO y su movimiento convertido en partido político, con mayoría en el congreso federal, lo han aprobado ya con un impulso fuerte a programas sociales, infraestructura básica  que impulse la inversión privada en obras y servicios, todo ello en un marco de austeridad y racionalidad administrativa.

 

Es decir el presupuesto del gobierno federal dejo de ser inercial para pasarlo a directrices de mayor sentido social y humano.

 

En Tlaxcala, esto no ha incurrido ya que el ejecutivo lo envió al congreso local, semejante a los años 2017 y 2018, sin mayores cambios. La legislatura LXIII la actual de mayoría morenista, le realizo cambios conforme al federal, cosa que no gusto a Marco Mena, y lo devolvió con observaciones.

 

Aun no se  ha entendido que el mandato del voto pasado 1 de julio: sigue por el mismo camino que el  voto de rechazo y no se entiende que el legislativo no es ya un poder subordinado sino uno que cogobierna como lo señala la constitución.

 

Concertar un diseño presupuestal con un sentido más social es la mejor vía para el desarrollo de Tlaxcala.

 

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