La tragedia política ocurrida en las inmediaciones de la ciudad de Puebla, unas horas antes de la noche buena, se suma a otras ocurridas en lo que va de esta centuria: de dos secretarios de gobernación Mouriño - Blake en el sexenio calderonista; con el primero también murió el Subprocurador Vasconcelos persecutor del delito federal. Ramón Martín Huerta, secretario de seguridad Foxista; el Gobernador colimense Vázquez, también en tiempos de Fox.

 

En todos los casos la explicación de los accidentes fueron problemas técnicos dejando muchas dudas, sobre todo por la creciente influencia del crimen organizado y con ello su posible injerencia en hechos lamentables como los mencionados.

 

El reciente caso Puebla vinculado al Exgobernador y después líder del Senado de la fracción panista Moreno Valle y su vínculo con la reciente Gobernadora poblana en funciones, con solo diez días no puede desprenderse de interpretaciones político-criminales sobre todo por la creciente participación de grupos delincuenciales vinculados al robo de gasolina y otros delitos, no de la delincuencia común, sino de aquella vinculada al crimen organizado.

 

Sin embargo, el contexto político de hoy es diferente al de los casos mencionados al principio.

 

Veamos: primero: el Gobierno de AMLO ha planteado como política pública, principal la búsqueda de la paz y la seguridad atendiendo a fondo de la problemática y no solo la persecución de delincuentes.

 

Segundo: el Presidente mismo ha puesto el ejemplo al desprenderse de la figura del estado mayor presidencial, como principal factor de seguridad con los riesgos que hoy implica.

 

Tercero: desaparecer del organigrama gubernamental al CISEN como ente de persecución y vigilancia política.

 

Cuarto: nombrar a una mujer como representante de la gobernabilidad (Secretaria de Gobernación) y de la política interior, con una trayectoria y reputación a toda prueba.

 

Quinto: utilizar vuelos comerciales para traslados de la presidencia y de integrantes del gabinete con los riesgos, pero también las fortalezas de imagen y significado político que se logran.

 

Por último, el hecho de que desde los más altos niveles de Gobierno Federal, la austeridad republicana sea una forma de vida y no los excesos y privilegios que han prevalecido entre la elite política nacional local. 

 

 

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