Con la próxima  toma de posesión de AMLO, inicia paradójicamente el tiempo de “borrón  y cuenta nueva” así como el de “cero corrupción”, es decir el hecho de que por la sola voluntad de una persona México va a cambiar es un tema que transita de opiniones que señalan que la corrupción es un asunto cultural  y otras que le consideran sistémico.

 

Por ello sorprende que AMLO no mencione para nada al sistema nacional anticorrupción, que en los hechos como ya se afirmó no dio resultados desde su creación. Debe señalarse que en los estados del país la mayoría esta cooptado en sus integrantes como es el caso de Tlaxcala. El hecho de que en su visita reciente de Mauricio Merino a Tlaxcala para renovar la dirigencia local de NOSOTROS, aprovecho para solicitar a la legislatura local una contrarreforma en materia anticorrupción y la renovación de la fiscalía, el tribunal de justicia así como del comité ciudadano, una muestra más del fracaso de esos sistemas (federal y locales) para atacar al fenómeno de la corrupción.

 

Sin embargo  tampoco lo es en el   AMLO, como futuro presidente en funciones crea que por su sola voluntad y con el arranque de su gobierno,  la corrupción se va a desaparecer, ya que se trata de un gran abanico de prácticas, arraigadas en la sociedad, y sus vínculos con los diferentes ámbitos de gobierno.                      

 

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