La consolidación del Movimiento de Regeneración Nacional como partido político es algo a lo que todos los mexicanos debiéramos de estar atentos, por ser de acuerdo con nuestra constitución, sujeto de interés público.

 

La idea, un tanto utópica de ser al mismo tiempo partido político y movimiento social, tiene, pienso yo, a sus afiliados más comprometidos, en la angustiosa situación de ver cómo, por su circunstancia de partido en el gobierno, se han incrustado en sus filas personas que insisten en seguir jugando a la política como siempre, es decir con trampas. Bajo la idea, casi instinto humano, del “todo se vale”; o lo que es peor, conforme al priismo como cultura política antidemocrática de que “el que juega limpio, limpio se va”.

 

Pero el problema no se queda en los límites institucionales del partido, sino que los trasciende y sus adversarios, no sólo partidistas, no dudan en aprovechar la coyuntura de la renovación de sus cuadros dirigentes para evidenciar mediáticamente que es igual que los partidos tradicionales (PAN, PRI, PRD y todos los demás).

 

Hemos nosotros revisado la convocatoria a su “III Congreso Nacional Ordinario” publicada por su Comité Ejecutivo Nacional el 20 de agosto y considero que en la medida de lo posible, dentro de su marco estatutario han blindado su proceso interno de elecciones.

 

Blindaje que inicia con la decisión de que (cuarta base) “Para participar en los Congresos Distritales, Estatales, de Mexicanos en el Exterior y Nacional, es requisito indispensable estar afiliada o afiliado en el Padrón Nacional de Protagonistas del Cambio Verdadero registrado en el sistema SIRENA, hasta el 20 de noviembre de 2017.” Siendo esto así porque durante la coyuntura del proceso electoral de 2018, se acercó tanta gente a morena, desprendiéndose principalmente de los partidos mencionados dos párrafos arriba, que la gran mayoría de los que quedaron, tanto en los cargos de elección popular, como en los principales de designación, no son originalmente de morena. Sin faltar a la palabra muchos de ellos auténticos arribistas.

 

En el caso de Tlaxcala, sin temor a equivocarme puedo decir que la senadora Ana Lilia Rivera, es la única, por decirlo así, auténtica morenista que obtuvo un cargo el 1 de julio de 2018. Todos los demás, el otro senador, los tres diputados federales y prácticamente la totalidad de los diputados locales, tienen otros orígenes partidistas.

 

Lo cual no es algo negativo por sí mismo, pero que, desde esa posición de poder, están tentados a influir en la renovación de dirigentes en comento. Quedando las bases del partido a merced de ambiciones insanas casi por antonomasia.

 

Optando por una lista nominal que según la propia convocatoria, “Tanto el sistema como el padrón” han sido “sometidos a auditorías técnicas que garanticen la integridad de la base de datos y que no exista ningún registro posterior al 20 de noviembre de 2017”; se elimina la posibilidad latente de que los recién llegados y encumbrados cuadros “morenistas”, acarreen también a recién afiliados a los congresos mencionados.

 

En 2015 pude estar en una reunión en la que nos explicaron, científica y técnicamente cómo funcionaba el Sistema del Registro Nacional de Afiliados (SIRENA). Sin entrar a detalles he afirmado en una reunión reciente, que mi opinión como estudioso del tema, es que difícilmente puede ser alterado. Ello lo comenté ante acusaciones de que en Tlaxcala, gente, principalmente identificada con la delegada de programas sociales, Lorena Cuellar y del Senador Joel Molina, incrustados entre los llamados Servidores de la Nación, estarían realizando afiliaciones apócrifas y falsificando “QR¨s” (código de barras bidimensional) para que puedan asistir a alguno de los tres congresos distritales (Apizaco, Tlaxcala y Zacatelco) y votar con “línea” es decir sin libertad. Esos QR los emite el SIRENA, mediante el cual los afiliados pueden realizar su pre registro on line.

 

Si dichas acusaciones fueran ciertas, lo que está en el fondo es que hay gente en morena, que se supone no debiera haber, que quiere jugar sucio. Pero como señalé antes, mi opinión es que la convocatoria blinda lo más posible el proceso para que impere un comportamiento democrático.

 

Las declaraciones vía un video en redes sociales, de la Senadora Rivera, como integrante de la Comisión Nacional de Elecciones, confirman mi apreciación porque ella ha señalado que tal instancia ha decidido que dichos QR serán verificados, en el sirena al momento en que los afiliados se incorporen a las asambleas.

 

Es posible por tanto que aquellos que pensaban llevar a ciudadanos con sus QR falsos, se abstengan de hacerlo, porque si los cachan, como se dice coloquialmente, podrían ser denunciados por ese ilícito.

 

Pero no es sólo esa práctica, la del acarreo, la que podría utilizarse. Por eso yo les digo a mis amigos morenistas que los posibles delitos, están marcados en la base sexta de la convocatoria, que en uno de sus puntos señala: “Que no participarán ni permitirán ninguno de los vicios de la política neoliberal: el influyentísmo, el amiguismo, el nepotismo, el sectarismo, el grupismo, el patrimonialismo, el clientelismo, el uso de recursos para imponer o manipular la voluntad de otras y otros, la corrupción y el entreguismo.” Así es que si se detecta alguno de estos “vicios” en el transcurrir de los congresos, deben recabar evidencia y en su momento denunciar.

 

Tengo fe, no me queda de otra, en que morena superará con el éxito suficiente, este complejo y complicado proceso. Desde luego no faltará quien me tache de iluso, pero respeto sin aceptar esa posibilidad, ya que antes o a través de mi participación en la política práctica, hago análisis, ya que me importa siempre, y eso he enseñado y enseño a mis alumnos, siguiendo a Karl W. Deutch y a Fernando Savater, que lo que importa es lo que está en juego en la política, no lo que juegan los políticos de profesión.

 

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