Nadie quiere “bailar con la más fea” dice el refrán y aplica en el proceso electoral federal y local del próximo año, en cuanto a la búsqueda de las candidaturas de los diversos partidos políticos.

 

Curiosamente muchos quieren ahora bailar con morena porque Andrés Manuel López Obrador y su partido son colocados en la mayoría de las encuestas en los primeros lugares de la intención del voto.

 

Así este partido se encuentra en peligro de convertirse, por la coyuntura electoral en un catch all party, es decir en un partido cacha todo.  Cosa que no es ni negativa ni positiva en sí misma.

 

Si consideramos por ejemplo el caso de Tlaxcala, es evidente que, si tomamos en cuenta los nombramientos que se están haciendo de los Coordinadores de Organización, como eventuales candidatos propietarios a las dos senadurías, las tres diputaciones federales y las quince diputaciones locales, el partido que dirige López Obrador sufre un asedio lógico de aspirantes con orígenes partidistas de todos los colores.  Y las opiniones respecto a lo hasta ahora decidido se queda en lo superficial sin ir a los análisis de fondo, la mayoría de las veces.

 

En el caso de las fórmulas para la senaduría, lo primero que hay que considerar es que el acuerdo de la dirección nacional de morena fue que la primera de ellas corresponde a una mujer y la segunda a un hombre.  Así los designados vía una encuesta, que algunos aseguran no se habría realizado sin evidencia de su dicho o descalificación, en estos espacios son Ana Lilia Rivera Rivera y José Antonio Álvarez Lima.  Ella fundadora de morena en la entidad y miembro del primer Comité Ejecutivo Nacional, poco conocida (28%), dice la encuesta publicada el lunes por Gente Tlx, pero sin duda la más genuina representante del morenismo que lucha a ras de tierra.  Por otro lado está el ex gobernador del estado quien trae no sólo una amistad de años con AMLO, sino incluso una vocación democrática cuando esta era casi imposible durante el Priato.  Hay que leer sus opiniones en Milenio, desde hace varios años para identificar que de priismo, o “salinismo”, como cultura política de la corrupción, no tiene nada.

Que ellos no le suman votos a López Obrador, me dice un compañero académico, como sí podría sumarle por ejemplo Serafín Ortiz y el PAC, no lo dudo, pero eso es algo que entiendo se estaría negociando entre morena y el PT.  Además eso de que “suman votos” es algo que hay que valorar objetivamente porque en ese peligro de “cachar todo” igual y se cuelan muchos que realmente ni suman, ni coinciden con el proyecto lopezobradorista.

 

En ese mismo tenor es que, escucho con atención, que los morenistas que vienen en esta lucha desde hace unos cinco años, aún antes de que se consiguiera el registro de partido hace tres, en su mayoría se sienten desplazados, quizá porque desde la elección de gobernador, en que Martha Palafox fue su candidata, el asedio externo, del que no supieron defenderse, ya había avanzado.  Ni José de la Luz Sosa Salinas, en el distrito electoral federal 01 con cabecera en Apizaco, ni Rubén Teherán en el 02 con cabecera en Tlaxcala, o incluso la misma senadora Lorena Cuellar en el 03 con cabecera en Zacatelco, han sido recibidos con vítores.  Pero se entiende que con la firma del Acuerdo Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México, muchos personajes cuestionados como estos, se han sumado.  Y si en un campo específico eso de que “nadie es monedita de oro” para caerle bien a todos, se manifiesta con mayor plenitud, pues es en la política como profesión.

 

Por lo tanto, lo mismo ocurre en el proceso de definición de los coordinadores de organización de morena en los quince distritos electorales locales que componen Tlaxcala.  Entiendo por lo que veo, que estos eventuales candidatos, cuando los procesos internos y legales procedan, están por decirlo así a prueba, ya que se supone han iniciado un trabajo de fortalecimiento de morena, casa por casa de sus afiliados y simpatizantes.

 

Así es que muchos quieren bailar con la más guapa, pero falta que esta los acepte y no dudemos que en alguna de esas piezas que dé su mano al pretendiente, pueda elegir a algún abusón, pero eso es propio de la tertulia.  Ni modos que sea una entidad perfecta y no cometa errores.

 

Ya serán los electores el 1 de julio de 2018, quienes lo califiquen al cruzar las cuatro boletas que recibirán en los centros de votación.

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