Responsabilidad mayor de un Gobierno en cualquiera de sus ámbitos en nuestro país es la de garantizar la SEGURIDAD de las personas y sus familias en su integridad individual y colectiva, así como en su patrimonio, en sus bienes, en sus haberes.

 

Este es también un mandato constitucional para las autoridades federales, estatales y municipales, es decir para quienes gobiernan el país, los 32 estados y el casi millar y medio de municipios que conforman el territorio nacional, en un escenario político y jurídico tal, lo más importante como estrategia, es la coordinación que debe existir entre los niveles de competencia pública y de autoridad para lograr el piso básico, el andamiaje material necesario para lograr lo más sustantivo para la gobernabilidad, para gobernanza moderna decir de Marco Mena.

 

Sin seguridad pública, sin seguridad en las plazas y las calles; carreteras y otras vías de comunicación, así como en todo espacio público, no se puede afirmar que un gobierno cumple con su cometido,

 

En Tlaxcala desde hace un lustro se vive una creciente ola de inseguridad, ya por delitos del orden común, ya por presencia del crimen organizado tal como lo confirman estudios y estadísticas del orden particular y público.

 

Todos somos testigos ya en lo personal, ya como familia, también como vecinos y comunidad de hechos delictivos que antaño eran distantes y hasta anecdóticos, Tlaxcala ha dejado de ser ese territorio aislado del crimen, de la violencia, del atraco, del atentado, del secuestro, de la zozobra permanente.

 

La peor en este contexto es que hoy estamos en que el Gobierno Estatal desde hace poco más de un año carece de una estrategia como responsable de la seguridad en la entidad. Carece de sensibilidad para este tema y mucho menos por establecer mecanismos en los municipios para atenuar el problema.

 

Es un Gobierno disfuncional e inservible en la materia ya que cada día si no es el transportista, es el taxista; sino el comerciante es el vecino; el líder de una ONG o de un partido político, el ciudadano común o el representante popular que “levanta la voz” para que se atienda el problema.

 

Lo más reciente que desde la tribuna del Congreso Local y desde micrófonos de diversos medios, se plantee la exigencia de que si el Gobierno Estatal no se interesa por el tema, mejor que se vaya.

 

LÍNEAS FINALES. Tlaxcala esta hoy entre los tres estados del país con más alto grado de impunidad, situación incómoda, ya que se quiere decir que los eslabones entre la percepción del delito, investigación del mismo y su sanción correspondiente no están funcionando, el Gobierno Estatal tiene en estos asuntos un déficit nunca antes visto.

 

TODOS LOS ARTÍCULOS DE OPINIÓN SON RESPONSABILIDAD DE SU AUTOR, Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTA EL PUNTO DE VISTA DEL PORTAL POLÍTICA TLAXCALA