Elisa N. la niñera tlaxcalteca que dio vuelta al mundo en el ejemplo de la ligereza en el manejo mediático redes y su exceso en la utilización como ejemplo en la aplicación de la justicia en nuestro estado.

 

Lamentable echo en su origen (28 febrero) por la detestable violencia del acto en contra de pequeños infantes indefensos. Lamentable también por la sobredimensión mediática del suceso, que por infortunio social es cotidiano en nuestro medio familiar y comunitario.

 

La viralidad alcanzada por un acto reprochable fue también sobre expuesta por las autoridades. Las acciones de justicia local estaban puestas para actuar y poner como ejemplo de la nueva forma de procesar e impartir justicia de un suceso (repito condenable) pero también sobreactuado  ya que su sanción justiciera no pasaría  de una cantidad de dos dígitos  de miles de pesos para lograr la libertad de la empleada doméstica.

 

Su detención aparentemente, acordada con su familia era una muestra de que se buscaba castigo a la irregular conducta. Hasta ahí, pero querer utilizar el caso como un emblema de la nuevas formas de procurar e impartir justicia bajo el nuevo modelo, era un exceso.

 

La petición de seguridad para la inculpada al momento de reclusión era un asunto de sentido común que parece no existir en las autoridades locales, menos en quien tienes a su cargo esa garantía para quien es recluida penalmente.

 

Aún más por la exposición mediática que durante tres semanas se le dio al asunto.

 

El nuevo procurador de justicia local deberá medir en lo sucesivo si es lo más conveniente “ir a todas” como lo hizo en este caso.

 

Nuevamente la pésima actuación (u omisión si así se le quiere llamar) de la Comisión de Seguridad Publica en Tlaxcala llevo al más lamentable hecho del “suicidio” que hasta hoy se le califica a este asunto que bien parece un asunto de ficción. Tema para una buena narrativa escrita o cinematográfica ya que Tlaxcala vuelve a ser noticia por algo que para el gobierno debería ser motivo de vergüenza y también de despido de funcionarios incompetentes.

 

LINEAS FINALES. Elisa N. es muestra de la nefasta política de comunicación social gubernamental, los excesos de la guillotina social en que se convierte las redes sociales en este caos y la irresponsable forma en que se conduce la prevención del delito y seguridad del imputado en los centros de reclusión local.

 

Pobre Tlaxcala.

 

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