El órgano Garante del Derecho Humano en Tlaxcala de acceso a la información pública, así como de la protección a la privacidad de la identidad de datos personales, está hoy en severa crisis institucional. A poco más de una década de su creación  como comisión  (CAIP - TLAX), su órgano de dirección llamado Consejo General estuvo integrado por tres comisionados, quienes eran designados por un trienio con presidencia rotativa, uno por cada año, con más o menos avances, con más o menos problemas  la institución logró identidad institucional como órgano autónomo al servicio de la sociedad fortaleciendo derechos fundamentales de nuestra democracia.

 

Junto con el derecho político al voto se lograban avances indudables, su revocación cada tres años de comisionados era oportunidad para las legislaturas salientes una repartición de cuotas.

 

Una reforma federal reciente mantuvo el mismo número de comisionados dos de ellos con mayor tiempo en el cargo (7, 5 y 3 años)  y con ello lograr la rotación escalonada a fin de alcanzar mayor estabilidad, independencia y profesionalismo, Así también transito de comisión a Instituto en sincronía con lo federal (IAIP-Tlaxcala).

 

Con ello a partir del primer día del 2017, el órgano de dirección se integro por Marlene Alonso Meneses (7 años y los tres primeros) como presidenta Francisco Moreno (5 años, los dos últimos), como presidente y Davis Cabrera 3 años, solo como comisariado, sin presidir la institución. La repartición de cuotas volvió a repetirse, solo que ahora con la inconformidad de los dos comisionados quienes desde un principio hicieron mayoría para obligar a la presidenta a cederles espacios administrativos   para familiares y amigos (cuotas y cuotas) según esto por “compromisos” contraídos al ser designados, así se repartieron entre ellos con la mitad de cargos administrativos del organismo. Además hicieron del “mayoriteo”, en las sesiones del consejo una forma de presión y chantaje permanente  para favorecer sus intereses personales, además de un manifiesto “machismo” y discriminación de género con su presidenta.

 

Una serie de irregularidades desde el nombramiento  de uno de ellos, el tercero marcaron su conducta poco ética y moral: recibir el examen de evaluación anticipadamente  así como su inconformidad por no ser presidente en el plazo de tres años de permanencia como comisionado.

 

Todo ello llevo a la aberrante decisión de los dos comisionados por nombrar (se) Presidente “espurio”, David Canales y llevar a una crisis institucional al organismo.

 

En manos del Congreso Local esta resolver este diferendo de fondo en el IAIP-TLAX. 

        

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