Se dice que el Instituto Nacional Electoral (INE) es una carga pesada para el erario público nacional y que no da resultados para la DEMOCRACIA, pues ha permitido los grandes excesos de los que dirigen a los partidos políticos, quienes mayoritariamente incumplen las reglas, pues aparentemente para poder pensar en formar un partido político ya sea nacional o estatal los interesados(as) deberán de cumplir una serie de requisitos incluyendo su Plataforma Electoral, Declaración de Principios y Estatutos, hasta aquí vamos bien, pero en la práctica resulta todo lo contrario pues se conducen conforme sus propios criterios y ambiciones, también se dice que cada determinado tiempo se tendrán que renovar los órganos directivos de acuerdo a sus estatutos pero da la casualidad que los que tienen el sartén por el mango obstaculizan este proceso por así convenir a sus ilegítimos intereses, esto con la complacencia y complicidad de cada uno de los gobernadores de cada entidad federativa puesto que a estos les conviene que continúen los mismos de siempre dirigiendo y saqueando los recursos públicos que cada mes se les asigna a los partidos políticos, y la pregunta obligada ¿La Productividad Cuando? Pondremos un ejemplo de muchos otros, un sujeto de nombre Alberto Anaya Martínez, quien tiene de dirigente nacional 27 años continuos y permanentes, y ninguna autoridad le exige cuentas de sus acciones, mucho menos le exigen un trabajo real y verdadero que pudiera dar como resultado un instituto sólido y fortalecido en favor de las y los mexicanos, prefieren que siga siendo un instituto más de la oligarquía mundial y nacional, parte de la simulación democrática fundamental en este país gracias a los que por muchos años han dirigido el sistema político mexicano.

 

Otro lastre que hemos padecido por décadas es la simulación del nacimiento de supuestos institutos políticos nacionales  y estatales que han sido impulsados por familiares de los gobiernos, incondicionales, amigos, compadres, socios y simpatizantes de sus objetivos y metas, a quienes se les destina la millonada para la obtención de su registro como partido político y a los pocos años pierden el registro y sus beneficios pero no devuelven ni un solo peso, ni mucho menos contribuyen en beneficio del país, hoy se dice que algunos promueven un frente y la pregunta obligada ¿Un Frente sin la Sociedad Mexicana? Grave error, considerando que todos los partidos políticos en su conjunto no representan ni el diez por ciento de los electores mexicanos, pero hasta estos momentos ninguna persona o instituto político por ningún medio ha convocado a la sociedad en general, mucho menos a las organizaciones de la sociedad civil independientes, y esto se debe a que no impulsan un trabajo real y verdadero que fortalezca la DEMOCRACIA, más bien le siguen apostando a la simulación, pues la unión de partidos políticos de la que se gesta es solo para beneficio de ellos mismos bajo acuerdos cupulares y de continuidad en el poder para no perder privilegios y canonjías, siendo así las cosas, se podrán impulsar varios frentes entre partidos políticos y con organizaciones subsidiarias de los tres niveles de gobierno, pero que representen una verdadera opción para los grandes problemas de México no será posible, pues el fondo de estos propósitos temerarios es conservarse en el poder a toda costa y continuar en el ejercicio del poder público las mismas familias que durante décadas han saqueado a este país.

 

Al país en su conjunto y en cada una de las entidades federativas del país, urge auténticos institutos políticos dirigidos por nuevos y capacitados cuadros, preferentemente los jóvenes deberían incursionar con nuevas reglas y métodos que nos dirijan a corregir el sistema político que ha imperado por décadas; pues el espíritu primordial de cada uno de los institutos políticos fue ser representantes de la sociedad en su conjunto y preocuparse por implementar mecanismo suficientes que garanticen la participación ciudadana y la solución de los grandes problemas que aquejan a los mexicanos.

 

También se dice que hace algunos ayeres un grupo oligárquico y al servicio del gobierno y sus súbditos tendrán que renovar sus comités directivos estatales provocando el nacimiento de una convocatoria en lo oscurito, a destiempo y llena de inconsistencias estatutarias, pero lo más grave es que existen grupos representativos con capacidad suficiente de presentar a ese instituto político quienes han sido excluidos como precandidatos a delegados(as) e impidiendo se fortalezca la equidad de género, públicamente se conoce y se ha comprobado que uno de los grupos con mayor representatividad y garante de un trabajo productivo en el estado,  es el que encabeza la Licenciada Silvia Avelina Nava Nava, quien ha intentado por todos los medios posibles de enero a julio incorporarse al proceso de renovación de la dirigencia estatal de Movimiento Ciudadano, sin embargo fuertes intereses oligárquicos le han impedido transitar en igualdad de circunstancias en este delicado proceso y casi todos sus precandidatos a delegados quedaron fuera por órdenes de los que actualmente dirigen este instituto político, la verdad no entendemos cómo algunos dirigentes de los institutos políticos nacionales como lo es DANTE DELGADO RANAURO, permiten excesos de personas que nada tienen que ver con el estado de Tlaxcala, que solo han mal dirigido y saqueado los recursos públicos por conducto de las direcciones de los partidos políticos, y no obstante estas irregularidades, de la nada surgen diputados locales, presidentes municipales y hasta regidores, que curiosamente son incondicionales del gobierno en turno, dañando aún más la raquítica economía de más de un millón de tlaxcaltecas. Ante la carencia de un legítimo gobierno solo les queda a los ciudadanos la real y auténtica organización que permita la defensa de sus legítimos intereses, pues ayer, hoy y siempre los que se dicen nuestros representantes populares y gobierno sólo actúan en las fotografías y videos sin ninguna productividad. Hoy convocamos nuevamente a que cada uno de los ciudadanos por todos los medios legales posibles defienda su derecho  legítimo de ser parte activa de las políticas públicas del estado.

 

 

C. Isidro Sánchez Piedra,

Defensor de Derechos Humanos       

 

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