Por décadas millones de mexicanos(as) hemos padecido los deficientes, constates y pésimos servicios médicos, desde la prevención, durante los tratamientos y hasta la curación de enfermedades; ayer se dijo que ahora sí tendrán los mexicanos(as) los servicios de salud de primer mundo pero el gobierno está más preocupado y ocupado en destruir instituciones y ahorrando un dinero público que nunca ha sido su función pues los servidores públicos fueron creados para servir y ya cumplimos trece meses de sufrir un gobierno de ocurrencias y en el tema tan importante y de urgente necesidad no puede ser atendido pues el gobierno federal está tratando de convencer a los gobernadores de que este y otros proyectos son necesarios para el país, y la pregunta obligada ¿Dónde quedaron los ríos de dinero, de lo que se llamó el Seguro Popular de los años del 2019-2020?   Pues hasta ahora no se han aplicado.

 

Ahora bien, si realmente se quieren trasparentar las actividades del sector salud,  el uso y la aplicación de los recursos públicos destinados a garantizar el derecho de la salud, es necesario convocar a los ciudadanos e integrantes de organizaciones civiles que tienen como objetivo el desarrollar actividades de atención a la salud para que conformen un Consejo Ciudadano, que vigile las actuaciones de los organismos encargados de brindar los servicios de salud, incluyendo una supervisión de cada una de sus actividades durante las 24 horas de los 365 días de cada año, pues con este tipo de acciones los servicios de salud mejoraran sustancialmente, porque nos queda claro que la infraestructura con la que se cuenta es la suficiente, el personal médico y enfermeras, también es suficiente si se restringen los permisos sindicales, puesto que el ausentismo del personal médico, enfermeras y el administrativo se debe en la mayor de la veces al exceso de permisos innecesarios que son solapados por el sindicato, y esto trae también como consecuencia la fuga de recursos públicos pues se pagan las quincenas completas al personal que se ausenta de su área laboral trabajando solo dos o tres días por quincena cuando bien nos va, y mientras los usuarios de los servicios de salud se hacen esperar varios días y hasta meses para ser atendidos.

 

Urge resolver en definitiva la adquisición y entrega de los medicamentos pues los pacientes en los hospitales ya no pueden esperar, sus enfermedades avanzan sin poder frenarlas por falta de medicamentos, prioritariamente las víctimas son los enfermos de cáncer, VIH/Sida, Diabetes y demás enfermedades degenerativas, quienes llevan trece meses solicitando al gobierno federal resolver esta grave problemática de falta de medicamentos pero de nada han servido sus denuncias y hasta manifestaciones pues se persiste con el problema y al parecer oídos sordos ha sido el resultado, mientras tanto la vida de los enfermos está en completo riesgo.

 

Al parecer las acciones no se implementan porque están más ocupados en diseñar el nuevo sistema de salud denominado Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) y mientras el modelo no está listo los usuarios del servicio de salud en los hospitales, clínicas y centros de salud se encuentran en el más completo estado de indefensión.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): Las infecciones de las vías respiratorias inferiores continúan siendo la enfermedad transmisible más letal; en 2016 causaron tres millones de defunciones en todo el mundo. La tasa de mortalidad por enfermedades diarreicas, que se redujo casi un millón entre 2000 y 2016, fue de 1,4 millones de muertes en 2016. También ha disminuido el número de muertes por tuberculosis durante el mismo periodo, pero esta enfermedad continúa siendo una de las 10 principales causas de muerte, con 1,3 millones de fallecimientos. En cambio, la infección por el VIH/sida ya no figura entre las 10 primeras causas; si, en 2016, fallecieron 1,1 millones de personas por esta causa, en 2000 esta cifra se redujo hasta los 1,5 millones.

 

Las principales causas de mortalidad en el mundo son la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular, que ocasionaron 15,2 millones de defunciones en 2016 y han sido las principales causas de mortalidad durante los últimos 15 años.     

 

 

 

 

 

  1. Isidro Sánchez Piedra,

 

                                  Defensor de Derechos Humanos