Desde hace alguno años, tres décadas para ser exactos, cuando el gobierno fue  representado en Tlaxcala por la Lic. Beatriz Paredes Rangel, ya existían las organizaciones sociales, DIEZ, en ese entonces, y desde esos años ya desempañan un papel importante en la vida política del estado, puesto que sus líderes representan las más elementales necesidades de los grupos vulnerables del estado y hacen llegar la información institucional de los programas sociales hacia todas las comunidades y regiones, con tal de que los ciudadanos ya informados acudan a las instituciones en tiempo y forma a solicitar los apoyos, beneficios, subsidios y demás programas, además también los líderes de las organizaciones sociales se convierten en acompañantes, asesores y gestores de la población en condiciones de pobreza, muchas otras veces hasta les orientan y les apoyan a elaborar sus proyectos productivos, dependiendo sus necesidades y su área geográfica, para que mediante este tipo proyectos tanto productivos como de servicios puedan acceder a recursos públicos que les permitan emprender como pequeños microempresarios, cambiando así para su bien sus condiciones de vida tanto económica como laboral, ya que generan el autoempleo a través de la producción y al comercializar sus productos sus condiciones económicas mejoran sustancialmente.

 

Ejercer y realizar este tipo de actividades altruistas no es fácil, a estos grupos se les dificulta grandemente el realizar una labor de beneficio común pues no cuentan con la infraestructura necesaria y los medios para cumplir sus objetivos y realizar sus actividades, incluso los gobiernos no brindan los medios necesarios para que las organizaciones sociales se sigan desarrollando como enes activos y participativos de las políticas públicas del estado, porque no ven con buenos ojos la existencia de estos organismos, incluso en el gobierno pasado solo se imponían obligaciones a este sector de la sociedad, tanto por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, como por parte de los gobiernos estatales. Pero sería saludable que los tres niveles de gobierno en el ámbito de sus competencias intervinieran para regular esta grave situación y una vez ya regularizada esta situación darle vida a un directorio de organizaciones sociales del estado de Tlaxcala.

 

En el gobierno del M.V.Z. Alfonso Sánchez Anaya, nacieron como hongos muchas organizaciones sociales, pero curiosamente poco después de que haya terminado el sexenio de dicho ex gobernador también fueron desapareciendo las organizaciones que nacieron en la improvisación y apuntaladas con fuertes cantidades de dineros públicos, y esto se debe a que no tenían un objetivo de servicio común claro y definido, mucho menos sus líderes contaron con convicción de servicio que les exigiera continuar aun sin tener los medios para su operatividad, afortunadamente no fue el caso de todas, ya que todavía hay en Tlaxcala, aproximadamente 50 organizaciones sociales que desde sus comunidades, regiones, municipios y en el estado se desempeñan tratando de cumplir sus objetivos a través de actividades altruistas que ofrecen a la población como una alternativa de crecimiento real. Uno de tantos ejemplos: El 12 de junio de 1993, ante más de 400 personas de varios municipios del estado nace la Asociación Regional Liberación en pro de los Derechos Humanos, Económicos, Sociales y Políticos, A.C., con un objetivo claro: La Defensa y la Cultura de los Derechos Humanos, y a 30 años de su existencia ha coadyuvado a resolver parte de la problemática de este estado y país, la mayoría de veces manteniendo su independencia y autonomía, otras ocasiones mediante concertación con los gobiernos federal, estatal y municipal, u otras tantas a través de firma de convenios, así ha sido su actuación en la vida política del país, pero al final de cuentas lo más importante es seguir beneficiando al pueblo vulnerable, llevándoles alternativas de desarrollo comunitario y económico.

 

Por estas organizaciones que desde que nacen se dedican a trabajar y a cumplir con sus objetivos, con y sin medios para operar, vale la pena exhortar una vez más al gobierno del estado de Tlaxcala, y a los gobiernos municipales, a que coordinen actividades con las organizaciones sociales de Tlaxcala, para que juntos se logre el desarrollo social, económico y cultural de nuestro estado.

 

 

 

 

 

  1. Isidro Sánchez Piedra,

 

                      Defensor de Derechos Humanos                           

 

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