Dicen que “al que a dos amos sirve, con uno queda mal”, pero el líder del sindicato “7 de Mayo”, Edgar Tlapale se voló la barda, y es que es tan traidor que quedó mal con sus dos amos: Marco Mena y Adriana Dávila, esta última que busca por 3 ocasión ser candidata del PAN a la gubernatura del estado, quien se enfrentará a Minerva Hernández por la postulación del blanquiazul a la gubernatura.

 

Por un lado, este personaje le vendió la idea de Marco Mena de que lo apoyaba con todo para que el PRI ganara espacios en el pasado proceso electoral, “sin todos engañan al gobernador porque yo no”, le habría dicho a un cercano suyo, que prefirió la gracia del anonimato por temor a ser cesado de su plaza. Y de paso operó a favor del PAN y de Ricardo Anaya por instrucciones de Adriana Dávila.

 

Pero nunca se dio cuenta que el gobernador lo sabe todo o casi todo y que pronto descubriría su simulación así como la simulación de muchos de sus subordinados desde el primer hasta el último nivel de la administración pública estatal.

 

Si el poder del gobernador se vio mermado en el pasado proceso electoral, el poder de Edgar Tlapale, -al menos de facto- llegó a su fin. La base se le revelará muy pronto por su forma prepotente y hasta arrogante de conducirse. La base esta vez le dará la espalda, pues prácticamente  ven a MORENA como próximo partido que gobernará Tlaxcala, teniendo como base a AMLO en la presidencia de la república y desde luego que los ‘morenistas’ al interior del sindicato están más que emocionados pues lograron una gran victoria, y sí los hay, nada más que Tlapale siempre los minimizó para no quedar mal con Mena, pues si hay voces divergente al interior del sindicato que no coinciden con Tlapale.       

 

Edgar Tlapale, llegó a su fin. Y para recalcar lo que digo aquí les dejo un EPÍLOGO de uno de los periodistas más influyentes e informados de Tlaxcala, Sergio Enrique Díaz quien en su columna para el Sol de Tlaxcala detalló lo siguiente:

 

1.- Y HABLANDO DE TRAICIONES… En el Poder Ejecutivo están molestos porque en el pasado proceso electoral, el líder del sindicato “7 de Mayo”, Edgar Tlapale, bateó a dos bandas. Por un lado ofreció “amor político” a la coalición “Todos por México” de José Antonio Meade Kuribreña” y, por el otro, a través de Freddy Muñoz Cuauhtli, gente muy cercana a Adriana Dávila, operó votos para Ricardo Anaya Cortés, de la coalición “Por México al Frente”. Las cosas no le pintan bien al cuestionado dirigente de los burócratas.

 

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