Pepe no levanta, porque es un desconocido dentro del PRI. Mal que bien, ese agrupamiento construyó, durante años, una organización de profesionales de la complicidad política, que en no pocos casos se convirtió en delincuencia política organizada. Mafia con sus propias reglas para tapar los delitos de los unos y los otros. Y Pepe nunca fue parte de ellos. Pepe fue contratado para darle un maquillaje tecnocrático a las corruptelas. Pepe fue solo un cómplice honorable. Nunca un auténtico Corleone. Por eso no los entusiasma.

 

Pepe no levanta porque el PRI es una organización en decadencia, cuya desmedida, desorbitada y abrumadora corrupción ha llevado a la administración pública al endeudamiento y la quiebra.

 

Una enorme deuda: deuda política por tantas mentiras y traiciones. Deuda social por tanta miseria y desigualdad. Deuda moral por tanto cinismo y abuso. Deuda económica por tanto estancamiento. Deuda ética, por tanto asesinato, robo y secuestro. Deuda jurídica por tanta violación a la ley. Los Borge, los Duarte, los Yarrington, Odebrecht, La Estafa Maestra, Ayotzinapa y Tanhuato son solo la punta del iceberg.

 

La decadencia de la organización que hizo suyo a Pepe ya no tiene cura posible. Su decadencia es terminal.

 

Pepe no levanta porque muy pocos creen en él. En su mismo partido dudan sobre el éxito de la candidatura. Los grandes mafiosos ahí ubicados no le tienen confianza. Para ellos es un advenedizo. Un capricho equivocado del gran elector. Una selección errónea que no garantiza continuidad. Quizá, hasta un riesgo por su ignorancia de las reglas. O un iluso que cree que las puede cambiar.

 

Pepe no levanta porque su propio equipo de campaña está fulminado. En realidad es todo, menos un equipo. Ahí disputan las decisiones, ambiciosos de diferentes orígenes y con distintos objetivos. Los hay provenientes de las cañerías de la ilegalidad. Profesionales de la compra del voto y jefazos del clientelismo. Junto a mirreyes autoritarios y arrogantes itamitas. Más los venidos de la manipulación mediática y algún merolico agresivo. Todo un puchero intragable.

 

Por eso Pepe no levanta. Por eso Pepe no levantará. En realidad, Pepe y su cuarto de guerra se van convirtiendo, cada vez más, en un peligro para el PRI.

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.